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Estos son los protagonistas del escándalo 'News of the World'

19/07/2011 14:00 | Satiago Zarraga / Roberto Arnaz
La trama de las escuchas ilegales realizadas por el tabloide británico tienen ocho nombres propios. LaInformacion.com te presenta el quién es quién del caso que está conmocionando a la sociedad británica.
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  • Sean Hoare, la primera víctima del escándalo de las escuchas ilegales. Hoare fue el primer periodista del News of the World en dar la voz de alarma sobre los pinchazos telefónicos del tabloide. La policía ha encontrado el cadáver del periodista, según ha informado The Guardian.

La policía de Hertfordshire no ha querido confirmar la identidad de la víctima, ya que "las investigaciones policiales sobre el incidente están en curso", han dicho en un comunicado. Hoare había trabajado en el Sun y en el  NoW, pero fue despedido por tener problemas de alcohol y drogas.

  • Rebekah Brooks, la pelirroja más peligrosa de los medios. “Conquistó el machista mundo de los tabloides a una velocidad sorprendente”. Así define el reportero de la BBC Edward Stourton a Rebekah Brooks la periodista y editora británica que se encuentre en el centro del huracán de las prácticas ilegales de News of the World.

Con 43 años, Brooks ha sido directora del tabloide entre 2000 y 2003, para después ocupar el puesto de editora en el diario The Sun, antes de convertirse en la mano derecha de Rupert Murdoch en el Reino Unido.

A Brooks le abandonó su buena estrella el pasado domingo, cuando fue detenida por, presuntamente, haber aprobado las escuchas ilegales y los sobornos a policías para obtener exclusivas durante su época en el dominical de News Corporation.

Todo vale para la pelirroja más famosa de los medios de comunicación. Su ex jefe y actual presentador de CNN, Piers Morgan, escribió en su libro de memorias que en una ocasión, furiosa porque el diario The Sunday Times le iba a robar una historia, se disfrazó de limpiadora para entrar en las instalaciones del diario y robar la información, que publicó, palabra por palabra, en el número del día siguiente.

  • Andy Coulson, el presunto cerebro de la red de espionaje. Tras sus gafas de intelectual y su aspecto de Harry Potter cuarentón se esconde el hombre que supuestamente alimentó las prácticas ilegales realizadas por los periodistas de News of the World, publicación de la que fue director adjunto entre 2001 y 2003, y máximo responsable entre 2003 y 2007.

Se le acusa de permitir que sus reporteros pincharan los teléfonos de personalidades, víctimas de atentados terroristas y familiares de soldados muertos en Irak y Afganistán en busca de exclusivas. Además, se sospecha que también sobornó a agentes de policía, a los que pagó más de 100.000 euros a cambio de información.

Su amistad con el primer ministro David Cameron –del que fue jefe de prensa hasta el pasado mes de enero– no le ha servido de nada. Fue el primer protagonista del escándalo en pasar a disposición judicial. Permanece en libertad bajo fianza.

  • Rupert Murdoch, el polémico propietario del dominical News of the World. El hombre que acuñó la frase “un periódico debe ser provocador, agitar a la sociedad” se ha convertido en el enemigo número uno de los gobiernos británico y estadounidense.

A lo largo de sus casi 60 años de carrera, el magnate de los medios australiano ha conseguido enemistarse con personalidades de la talla de Barack Obama, Gordon Brown o Silvio Berlusconi.
Sus enemigos han aprovechado el escándalo de las escuchas ilegales del tabloide News of the World (NoW) para intentar desmantelar su influyente y polémico imperio mediático, News Corporation, valorado en más de 54.000 millones de dólares.

Los titulares punzantes, la obsesión por el sexo, los escándalos y los controvertidos métodos de investigación de sus periodistas son la seña de identidad de sus medios. De se ha dicho que es “una amenaza contra la democracia”, “el dictador de los medios” o, simplemente, “el diablo”.

  • Paul Stephenson, el hijo del carnicero que se convirtió en jefe de policía. Una admirable hoja de servicio, se convirtió en superintendente en febrero de 1988. En la década de 1990 destacó en Scotland Yard por su efectividad en la lucha contra la corrupción y el terrorismo, según informa la web Policía Metropolitana de Londres, cuerpo del que hasta ayer era máximo responsable.

Stephenson fue nombrado Jefe de Scotland Yard a principios de 2009, pero lo que tanto le ha costado construir y mantener, ha caído con rapidez y “sin previo aviso”. En el momento en el que el escándalo de News of the World comenzó a salpicar a la policía con presuntos sobornos, Stephenson anunció su dimisión.

La conexión que puede terminar con la carrera del jefe de policía se llama Neil Wallis, un confidente interrogado por los investigadores del caso de las escuchas ilegales y también colaborador de la Policía londinense.

  • Glenn Mulcaire, el detective futbolista. En sus años como delantero del AFC Wimbledon aprendió que, en el camino hacia la victoria, el fin justifica los medios. Ya retirado, el autor del primer gol del club en 2002, se convirtió en detective privado especialista en las artes más oscuras de la investigación.

Mulcaire afirma que todo lo que se ha escrito sobre él desde que en 2006 se comenzó a investigar el escándalo de los teléfonos pinchados por NoW es falso. Sin embargo, aún no ha podido explicar cómo ha conseguido los mensajes de texto que llegaron al teléfono de la niña Milly Dowler mientras estaba desaparecida, antes de que se encontrase su cadáver.

Tampoco ha podido justificar por qué tiene en su agenda decenas de teléfonos de familiares de soldados fallecidos en Irak y Afganistán con los que nunca ha intercambiado una palabra. Demasiadas dudas sobre sus métodos de trabajo le han llevado a cambiar el banquillo de los suplentes por el banquillo de los acusados.

  • Hugh Grant, el detective involuntario que ayudó a destapar el escándalo. Harto de que NoW publicase conversaciones y fotos privadas, el actor británico, de 50 años, decidió tomarse la justicia por su mano. Se citó con Paul MacMullan, ex editor de la publicación, en un pub su propiedad en Dover (Inglaterra) y, entre pinta y pinta de cerveza, consiguió que le revelase que su teléfono estaba pinchado.

Grant grabó la conversación a escondidas. La cinta fue a parar a la cadena de televisión BBC. El actor se convirtió así, involuntariamente, en el mejor investigador del caso de las escuchas ilegales de NoW.

En el diálogo entre ambos, McMullan no sólo confesó cómo la publicación interfería los teléfonos de famosos, sino que además apuntó a otros medios, como el Daily Mail, por tener prácticas similares y a Rebekah Brooks, directora del grupo empresarial que edita el tabloide, como cómplice, pese a que ella ha negado saber algo al respecto.

  • Gordon Brown, objetivo de las escuchas. El ex primer ministro británico ha sido una de las víctimas más célebres de la red de espionaje del tabloide de News Corporation. Los periodistas del dominical sensacionalista trataron de obtener información personal de Brown, como documentos o un historial de sus llamadas telefónicas, en busca de sus datos financieros.

El tabloide consiguió acceder a los informes médicos de su hijo, James Fraser, al que se le diagnosticó fibrosis quística en 2006. Brown ha sido uno de los más críticos con Rupert Murdoch, de quién aseguró que había permitido “que las ratas salieran de las alcantarillas”.

El ex primer ministro ha asegurado ante el parlamento británico que a él le habría gustado poner en marcha una investigación independiente para frenar los desmanes de NoW, pero que altos funcionarios del Gobierno le recomendaron que no lo hiciera.

  • David Cameron, primer ministro británico (de momento). Tiene cara de buen chico y asegura que está decidido a llegar hasta el final en el caso de las escuchas ilegales realizadas por los periodistas de NoW. Sin embargo, parece olvidarse que el escándalo le salpica de lleno.

Su ex jefe de prensa es sospechoso de ser el cerebro de la trama, el máximo responsable de la policía ha dimitido y algunos medios británicos aseguran que su relación con Rebekah Brooks va más allá de un par de encuentros casuales.

La prensa resalta que Cameron y Brooks han compartido comidas y paseos campestres, partidos de tenis e incluso se dice que el primer ministro asistió al matrimonio de la periodista en 2009.

Cameron comparecerá ante el parlamento este miércoles para explicar, entre otras cosas, su relación con algunos de los personajes sospechosos de ser los ideólogos de la red de espionaje.

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