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La cabeza de 2.000 policías por la de un sólo hombre en Juárez

8/02/2012 06:30 | Simeon Tegel, Ciudad Juárez (México) | GlobalPost
Unos 2.000 agentes de policía viven ocultos por miedo a una contundente amenaza de los cárteles: asesinar un agente al día hasta que el jefe de Policía dimita.
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Incluso para los sombríos estándares de Ciudad Juárez, la amenaza de un cártel de drogas mexicano de asesinar un agente al día hasta que el jefe de la Policía dimita supone una inusual escalada en la violencia.

Desde finales de enero, unos 2.000 agentes de policía viven ocultos durante su tiempo libre en una serie de hoteles y casas seguras en la ciudad o en sus alrededores para evitar convertirse en victimas de la brutal guerra del narcotráfico que se libra en México.

El alcalde Héctor Murguía anunció esta decisión como respuesta a la exigencia de dimisión del jefe de la Policía, Julián Leyzoala, hecha por el cártel Nueva Generación de Juárez. Si no se va, amenazan, matarán a un agente cada día.

Los agentes permanecerán en hoteles y en casas seguras durante unos tres meses, dijo el alcalde, que cuantificó el precio de la operación en 1,5 millones de dólares.

La amenaza del cártel no puede ser más real. Un total de 11 agentes de la Policía ya han muerto en lo que va de año en Ciudad Juárez.

Resulta fácil de entender el deseo del cártel de desprenderse de Leyzoala, de 51 años, cuya estrategia anti narcotráfico con “puño de hierro” ha resultado tan efectiva como polémica.

Ciudad Juárez sigue siendo uno de los lugares más peligrosos del mundo. Pero desde que Leyzoala asumió el cargo en marzo pasado la sangría ha disminuido.
Según la Fiscalía de Chihuahua, en 2011 hubo en la ciudad 1.933 muertes violentas, frente a las 3.117 del año anterior.

Aún así, como ocurre a menudo cuando hay cárteles implicados, el conflicto no está claramente definido.

Según la firma de seguridad Control Risks, de México D.F., lo que realmente ha irritado al cártel Nueva Generación Juárez es que creen que Leyzoala puede haber estado favoreciendo “tácitamente” a su rival, el cártel de Sinaloa.

Estas dos organizaciones criminales están inmersas en una feroz guerra por el control de Ciudad Juárez, y los miles de millones de dólares en cocaína y otras drogas que fluyen por ese punto camino de El Paso, Texas, justo al otro lado de la frontera, en EEUU.

“A corto plazo es probable que los ataques dirigidos a la Policía local continúen, ya que el cártel Nueva Generación Juárez intenta demostrar que tiene capacidad para cumplir sus amenazas”, añaden desde Control Risks. Esta compañía británica asesora en México a empresas y ciudadanos acaudalados para evitar que se conviertan en un número más de las alarmantes estadísticas de violencia en el país.

Curiosamente, Nueva Generación Juárez tiene un inusual compañero de viaje en su petición de dimisión de Leyzoala: los activistas pro derechos humanos.

Éstos acusan al jefe de la Policía de una serie de abusos, incluida la tortura, en sus prácticas para acabar con los narcotraficantes.

“Su planteamiento parece basarse en la violación de los derechos humanos para obtener información y combatir los grupos criminales”, asegura Rupert Knox, jefe del equipo de investigación para México de Amnistía Internacional. “Hace más complejo el problema, en lugar de resolverlo. A corto plazo puede que logre reducir la violencia, pero al final se acaba reforzando el ciclo de brutalidad”.

Leyzoala, un ex militar, no es un personaje ajeno a la polémica.

Anteriormente había sido jefe de Policía en Tijuana, la otra gran ciudad fronteriza con EEUU con altas tasas de criminalidad, en donde sobrevivió a varios intentos de asesinato.

Allí también fue responsable de una caída similar de los delitos violentos, y fue acusado por la Oficina de Derechos Humanos de Baja California de participar personalmente en actos de tortura. Se pidió, en vano, su suspensión.

Antes de eso, cuando aún estaba en el Ejército, Leyzoala se encargó de una importante investigación de corrupción entre la Policía mexicana durante la cual, según Amnistía Internacional, fueron torturados 25 policías.

Pero pese a esas graves acusaciones, Leyzoala se ha mantenido firme en sus planteamientos, que le han valido elogios por parte del presidente del Gobierno mexicano, Felipe Calderón, y de legisladores de EEUU.

“Al menos en Tijuana la gente está contenta porque les hemos devuelto la tranquilidad”, ha dicho Leyzoala. “Ha habido críticas durante mucho tiempo, pero críticas de personas que han terminado en la cárcel”.

“Sé que los criminales tienen una enorme capacidad económica. Contratan a escuadrones de abogados para defender a un peón. Uno se pregunta ¿cómo es posible que un peón pueda tener cinco abogados y que me denuncien a mí a los de los derechos humanos y me demanden? Dicen que yo he hecho esto y aquello. Pruébalo amigo, pruébalo”.

El alcalde Murguía también defendió a su jefe de la Policía la semana pasada, diciendo que las denuncias de Nueva Generación Juárez sobre su inclinación hacia el cártel de Sinaloa están realmente motivadas por la creciente presión a la que les está sometiendo.

Aparte de Nueva Generación Juárez, pocos esperan que Leyzoala dimita o sea cesado.

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