sábado, 11/02/2012 - 20:42 h
La bloguera cubana se ha convertido en un referente de la oposición al gobierno de Castro a través de su bitácora Generación Y, que tiene un millón de visitas al mes.
En estos dos últimos años la bloguera cubana Yoani Sánchez se ha convertido en un potente símbolo de la oposición al gobierno de Castro, una mujer joven que dibuja una crónica sombría de la vida en la isla comunista y reclama más libertad. Su blog, Generación Y, tiene más de un millón de visitas al mes, y sus posts desencadenan por sistema cientos de comentarios de lectores. El blog, que se traduce a 15 idiomas (en inglés aparece en la web de The Huffington Post), le ha valido a Sánchez numerosos premios importantes tanto en EE UU como en Europa, y el año pasado la revista Time la incluyó entre su lista de las 100 personas más influyentes del mundo.
Más de una semana después del incidente en el que, según ha denunciado en su blog, agentes de seguridad cubana la obligaron a entrar en un coche y la golpearon, Sánchez puede que se convierta en una figura central de los intentos de desbloqueo diplomático de la isla con EE UU. A medida que el activismo de Yoani Sánchez se traslada desde la pantalla del ordenador hacia la calle, se puede estar abriendo una senda de confrontación con las autoridades cubanas, y si la bloguera es detenida o juzgada por sus actividades la discreta apertura diplomática hacia Cuba se podría ver suspendida.
En resumen, la siguiente fase de la guerra fría entre EE UU y Cuba puede depender de un fenómeno netamente del siglo XXI: de una bloguera de 34 años con un ordenador, acceso a internet deficiente y un seguimiento global masivo. Quienes se oponen a la reforma de las políticas hacia Cuba en Washington ya se han aferrado a su denuncia de asalto para asegurar que los últimos intentos de la administración Obama de mejorar las relaciones no han logrado más tolerancia para los disidentes dentro de la isla.
No hemos podido hablar con Sánchez sobre el incidente, pero en una entrevista a la BBC la semana pasada aseguró que no va a ser intimidada o silenciada. “Lo único que consiguen estos ataques es más búsquedas en Google por mi nombre y un aumento de la solidaridad de la comunidad bloguera internacional”, dijo.
El movimiento bloguero en Cuba es pequeño, pero creciente. Según el Committee to Protect Journalists, con sede en Nueva York, en la isla hay unos 100 blogs que carecen de autorización gubernamental, entre ellos algunos escritos por disidentes, activistas y otras voces críticas con el régimen. El Generación Y de Sánchez es de lejos el más famoso de todos.
Una desconocida entre los cubanos
Pero pese a su popularidad internacional, Sánchez sigue siendo prácticamente una desconocida entre los cubanos de a pie, puesto que muy pocos tienen acceso regular a internet y su página web está bloqueada por los servidores del gobierno. Algunas veces Sánchez tiene que dictar sus textos por teléfono a amigos en el extranjero, que después los publican en servidores fuera de la isla.
El gobierno cubano, que considera a Sánchez y su blog parte de una guerra de propaganda emprendida por fuerzas anticastristas en el extranjero, no ha hecho comentarios sobre sus acusaciones de asalto. Según Sánchez, ella y dos amigos fueron detenidos por un grupo de agentes de paisano cuando iban camino de una marcha anti violencia el viernes 7 de noviembre. Los hombres ordenaron a Sánchez que entrase en el asiento trasero de un coche, y cuando se negó a ello la obligaron a hacerlo a la fuerza, empujándole en la espalda, las piernas y las nalgas. Sánchez asegura que los hombres la llamaron “contrarrevolucionaria” y le advirtieron que había traspasado una línea con sus actividades. Después de 25 minutos, la dejaron libre.
El incidente es la primera consecuencia seria a la que se ha enfrentado Sánchez por sus actividades, y durante toda la semana se han ido sucediendo las condenas por ello hacia el régimen cubano, desde grupos de derechos humanos de EE UU hasta líderes demócratas y republicanos y la administración Obama, que durante los últimos meses ha ido dando pasos sucesivos para mejorar las relaciones con La Habana.
“El gobierno de EE UU deplora con firmeza el asalto a los blogueros Yoani Sánchez, Orlando Luis Pardo y Claudia Cadelo”, declaró Ian Kelly, portavoz del Departamento de Estado, citando a las otras dos personas que fueron retenidas en el incidente. “Hacemos un llamamiento al gobierno de Cuba para que asegure el total respeto hacia los derechos humanos y las libertades fundamentales de todos sus ciudadanos”.
Cada vez más tensión
La confrontación de Sánchez con las autoridades cubanas ha ido escalando en los últimos meses al hacer varias incursiones desde el mundo virtual de su blog al activismo del mundo real. La joven cubana ha organizado últimamente talleres para la creación de blogs, realizado varios actos de protesta e incluso se puso una peluca rubia para colarse el mes pasado en un foro de debate sobre internet, en donde lanzó una dura crítica hacia la censura gubernamental.
Las acciones de Sánchez no han alcanzado a cobrar forma de manifestaciones callejeras o de una organización política sólida. Pero el gobierno cubano ha respondido con dureza a los disidentes organizados en el pasado, especialmente cuando los opositores a Castro en la isla han llegado a alcanzar el tipo de perfil internacional que tiene ahora Yoani Sánchez.
Para algunos observadores cubanos, la trayectoria del caso de Sánchez es similar a la de otras represalias tomadas contra opositores al régimen de Castro. Cuando los disidentes cubanos comenzaron a hablar abiertamente y a organizarse a principios de siglo, su movimiento acabó siendo aplastado durante las redadas de marzo de 2003. Se les juzgó, y 75 de ellos fueron condenados por actuar en cooperación con EE UU y diplomáticos extranjeros para tratar de socavar el régimen. Varios de los acusados recibieron penas de 20 años de cárcel o más.
Nada nuevo bajo el sol
El profesor Ted Henken, del Baruch College, que estudia el movimiento bloguero en Cuba y que ha entrevistado a Sánchez, escribió la semana pasada que su detención encaja dentro de un patrón común a lo largo de las relaciones entre EE UU y Cuba: siempre que las relaciones bilaterales parecen estar camino de arreglarse, el proceso se descarrila debido a un incidente en Cuba que produce el rechazo internacional.
“Estos casos nos enseñan que Barack Obama debe de seguir adelante con sus compromisos y con el diálogo, basándose no en el buen o mal comportamiento de La Habana, sino en los intereses de Estados Unidos y en el bienestar de las gentes cubanas”, afirma Henken. “Condicionar los siguientes pasos a las acciones de La Habana tan solo coloca al gobierno cubano, no al de EE UU o a la gente de Cuba, en el asiento del conductor”.
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