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La política envejece muy rápido

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domingo, 22/07/12 - 07:00

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  • Nicolas Sarkozy

    Nicolas Sarkozy

    Los políticos sufren como los que más los efectos de la enfermedad de la prisa, la plaga de siglo XXI, según un reciente estudio de la Universidad de Stanford: el estrés. 

     

    Implícito en la responsabilidad de los altos cargos de la política, puede triplicar el deterioro físico estándar del paso del tiempo.

     

    Foto: Nicolas Sarkozy, presidente de la República francesa entre 2007 y 2012.

    Dixi Media Digital
  • Barack Obama

    Barack Obama

    Los políticos sufren como los que más los efectos de la enfermedad de la prisa, la plaga de siglo XXI, según un reciente estudio de la Universidad de Stanford: el estrés. 

     

    Implícito en la responsabilidad de los altos cargos de la política, puede triplicar el deterioro físico estándar del paso del tiempo.

     

    Foto: Barack Obama, presidente de EEUU desde 2009.

    Dixi Media Digital
  • Hillary Clinton

    Hillary Clinton

    Los políticos sufren como los que más los efectos de la enfermedad de la prisa, la plaga de siglo XXI, según un reciente estudio de la Universidad de Stanford: el estrés. 

     

    Implícito en la responsabilidad de los altos cargos de la política, puede triplicar el deterioro físico estándar del paso del tiempo.

     

    Foto: Hillary Clinton, secretaria de Estado de EEUU desde 2008.

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  • Jose Luis Rodríguez Zapatero

    Jose Luis Rodríguez Zapatero

    Los políticos sufren como los que más los efectos de la enfermedad de la prisa, la plaga de siglo XXI, según un reciente estudio de la Universidad de Stanford: el estrés. 

     

    Implícito en la responsabilidad de los altos cargos de la política, puede triplicar el deterioro físico estándar del paso del tiempo.

     

    Foto: José Luis Rodríguez Zapatero, presidente del Gobierno español entre 2004 y 2011.

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  • Tony Blair

    Tony Blair

    Los políticos sufren como los que más los efectos de la enfermedad de la prisa, la plaga de siglo XXI, según un reciente estudio de la Universidad de Stanford: el estrés. 

     

    Implícito en la responsabilidad de los altos cargos de la política, puede triplicar el deterioro físico estándar del paso del tiempo.

     

    Foto: Tony Blair, primer ministro británico desde 1997 hasta 2007.

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  • Álvaro Uribe

    Álvaro Uribe

    Los políticos sufren como los que más los efectos de la enfermedad de la prisa, la plaga de siglo XXI, según un reciente estudio de la Universidad de Stanford: el estrés. 

     

    Implícito en la responsabilidad de los altos cargos de la política, puede triplicar el deterioro físico estándar del paso del tiempo.

     

    Foto: Álvaro Uribe, presidente de Colombia desde 2002 hasta 2010.

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  • La excepción: Angela Merkel

    La excepción: Angela Merkel

    La canciller alemana es una de las pocas líderes políticas cuya imagen pública alaban los medios por haber mejorado tras el paso de sus años de mandato. Está en el poder desde 2005.

     

    Los políticos sufren habitualmente como los que más los efectos de la enfermedad de la prisa, la plaga de siglo XXI, según un reciente estudio de la Universidad de Stanford: el estrés. 

     

    Implícito en la responsabilidad de los altos cargos de la política, puede triplicar el deterioro físico estándar del paso del tiempo.

    Dixi Media Digital

Nicolas Sarkozy

Los políticos sufren como los que más los efectos de la enfermedad de la prisa, la plaga de siglo XXI, según un reciente estudio de la Universidad de Stanford: el estrés. 

 

Implícito en la responsabilidad de los altos cargos de la política, puede triplicar el deterioro físico estándar del paso del tiempo.

 

Foto: Nicolas Sarkozy, presidente de la República francesa entre 2007 y 2012.

Barack Obama

Los políticos sufren como los que más los efectos de la enfermedad de la prisa, la plaga de siglo XXI, según un reciente estudio de la Universidad de Stanford: el estrés. 

 

Implícito en la responsabilidad de los altos cargos de la política, puede triplicar el deterioro físico estándar del paso del tiempo.

 

Foto: Barack Obama, presidente de EEUU desde 2009.

Hillary Clinton

Los políticos sufren como los que más los efectos de la enfermedad de la prisa, la plaga de siglo XXI, según un reciente estudio de la Universidad de Stanford: el estrés. 

 

Implícito en la responsabilidad de los altos cargos de la política, puede triplicar el deterioro físico estándar del paso del tiempo.

 

Foto: Hillary Clinton, secretaria de Estado de EEUU desde 2008.

Jose Luis Rodríguez Zapatero

Los políticos sufren como los que más los efectos de la enfermedad de la prisa, la plaga de siglo XXI, según un reciente estudio de la Universidad de Stanford: el estrés. 

 

Implícito en la responsabilidad de los altos cargos de la política, puede triplicar el deterioro físico estándar del paso del tiempo.

 

Foto: José Luis Rodríguez Zapatero, presidente del Gobierno español entre 2004 y 2011.

Tony Blair

Los políticos sufren como los que más los efectos de la enfermedad de la prisa, la plaga de siglo XXI, según un reciente estudio de la Universidad de Stanford: el estrés. 

 

Implícito en la responsabilidad de los altos cargos de la política, puede triplicar el deterioro físico estándar del paso del tiempo.

 

Foto: Tony Blair, primer ministro británico desde 1997 hasta 2007.

Álvaro Uribe

Los políticos sufren como los que más los efectos de la enfermedad de la prisa, la plaga de siglo XXI, según un reciente estudio de la Universidad de Stanford: el estrés. 

 

Implícito en la responsabilidad de los altos cargos de la política, puede triplicar el deterioro físico estándar del paso del tiempo.

 

Foto: Álvaro Uribe, presidente de Colombia desde 2002 hasta 2010.

La excepción: Angela Merkel

La canciller alemana es una de las pocas líderes políticas cuya imagen pública alaban los medios por haber mejorado tras el paso de sus años de mandato. Está en el poder desde 2005.

 

Los políticos sufren habitualmente como los que más los efectos de la enfermedad de la prisa, la plaga de siglo XXI, según un reciente estudio de la Universidad de Stanford: el estrés. 

 

Implícito en la responsabilidad de los altos cargos de la política, puede triplicar el deterioro físico estándar del paso del tiempo.

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