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lunes, 21/04/14 - 04: 09 h

Mundo

Las amas de casa que adora Angela Merkel nos cuentan sus trucos para ahorrar

María Torrens Tillack

viernes, 26/10/12 - 06:30

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  • El ingenio ahorrador del Sur de Alemania transformó una región pobre en el siglo XIX en el próspero germen de empresas como Bosch o Porsche.
  • ‘Trabajar, trabajar y construir una casa’ es el dicho que aún hoy citan los habitantes de Suabia, ejemplo de Merkel frente a la crisis.

¿Necesito uno o dos coches? ¿Compro comida preparada o empaquetada o la preparo yo mismo? Claudia Flemming plantea estas preguntas para invitar a la racionalización de los lujos que nos ofrece la vida moderna. Preside una pequeña Asociación del Ama de Casa de Suabia en la ciudad bávara de Memmingen, con 30 miembros (incluidos hombres). Son am@s de casa a tiempo parcial, con empleo también en el mercado laboral. Pero la señora Flemming y unas amigas pensaron que la idea de Angela Merkel bien valía la pena ser potenciada.

“Habría que haber preguntado al ama de casa suaba”, sugirió la canciller ya en 2008. “Ella nos habría dado un consejo sabio: a la larga no se puede vivir por encima de sus posibilidades”. En aquella época se refería a los propios alemanes, ahora sigue repitiendo la misma idea en referencia a España y otros países europeos que sufren especialmente la crisis.

Las referencias de la canciller al ama de casa de Suabia -región histórica que abarca desde Stuttgart en el estado de Baden-Württemberg al oeste de Baviera hasta la parte occidental de este segundo estado- fueron el punto de partida para esta pequeña asociación que organiza eventos de todo tipo, desde uno sobre trajes típicos hasta sesiones de reiki (esa terapia natural que supuestamente sana –por ejemplo- a las personas con la energía o calor de las manos impuestas sin tocar sobre una parte dañada).

“Una de las virtudes más importantes del ama de casa suaba es que es cuidadosa con el dinero”, asegura Flemming. El criterio del antiguo dicho de la región que reza ‘trabajar, trabajar y construir una casa’ (schaffe, schaffe, häusle baue) sigue siendo muy válido, añade.

La directora del Museo Municipal de Gerlingen, a las afueras de Stuttgart (Baden-Württemberg), lo confirma. Catharina Raible admite que “los suabos son muy ahorradores”.

“Hay que reflexionarlo todo, hacer una comparación de coste-uso en la economía doméstica”.

A estas suabas les pedimos, pues, consejo para sacarle partido a nuestros ingresos. “Hay que reflexionarlo todo, hacer una comparación de coste-uso[en la economía doméstica]”, apunta Flemming. “Establecería un menú semanal y siempre iría con una lista de la compra al supermercado para comprar de forma muy dirigida”, ejemplifica.

Dice que en el hogar habría que plantearse la necesidad de tener uno o dos coches, el número de teléfonos móviles en un hogar, u observar el ahorro de energía. Raible coincide, aunque admite que los suabos actuales son más derrochadores que sus antepasados. Aún así propone:

La mujer suaba tradicional solo compraría lo que realmente necesita. En el supermercado compramos todo un kilo de zanahorias porque lo venden empaquetado, aunque solo necesitemos cinco. Ella las compraría al agricultor o al menos gastaría todas las zanahorias o las congelaría antes de tirarlas a la basura”.

Tener asesores independientes y no dejarse guiar nunca por una sola opinión para encaminar el negocio también es una medida de ahorro.

Claudia Flemming es asesora empresarial además de atender las tareas del hogar junto a su marido Matthias. Aconseja a los dueños de cualquier compañía tener asesores económicos independientes y no dejarse guiar nunca por una sola opinión para encaminar el negocio.

Lejos de la casualidad, esta tradición ahorradora tiene sus motivos históricos, explica la directora del Museo Municipal.

En el siglo XIX la región era muy pobre, muchos habitantes emigraron hasta Hungría o América. Las materias primas son escasas en la zona y por aquel entonces tanto las infraestructuras como el comercio eran escasos. Solo tenían la agricultura para sobrevivir, y a veces un terreno acababa destinado a un solo heredero.

“Tuvieron que ser muy imaginativos”, afirma Raible. No solo lo fueron para conservar las verduras y hortalizas del huerto con distintas técnicas como las que pudieran emplearse también en España. La tierra no daba no daba más de sí y se tuvieron que devanar los sesos igualmente para hacer negocio donde no lo había. Además, la fe luterana –y más aún la pietista (estrictos luteranos)- hacía de los suabos unos abnegados trabajadores.

Bosch, Daimler o Porsche nacieron en esta región en tiempos de una importante crisis económica.

Robert Bosch no era pietista, pero sí protestante luterano y un inventor suabo, explica Raible. Viajó a Inglaterra y a América, estudió cómo trabajaban Edison o Siemens en Londres y se dispuso a iniciar la que 125 años después es una de las empresas alemanas más reconocidas internacionalmente. En Gerlingen están hoy la sede principal y el centro de investigación de la compañía. Daimler o Porsche son otras famosas firmas que nacieron en la región de las ahorradoras amas de casa de Merkel.

Las mujeres también contribuyeron [a esta prosperidad]: eran ahorradoras y trabajaban a todas horas. Mientras los hombres iban al bar a tomar algo, ellas no se permitían ningún lujo. Se encargaban de mantener a la familia con el menor dinero posible”, rememora la directora del Museo de Gerlingen.

Existen 'cajas de ahorro vivienda' en vez de meras cuentas dedicadas a la adquisición de un hogar.

¿Qué queda hoy de aquellas mujeres ahorradoras en una región rica? Las ‘cuentas ahorro vivienda’ están a otro nivel aquí, señala Claudia Flemming. Existen cajas de ahorro dedicadas a ello, las Bausparkassen o cajas de ahorro para la construcción son de tradición suaba. “Sobre estas piedras puede construir”, publicita el lema de una de ellas, Schwäbisch Hall. Se cierra un ‘contrato de ahorro para la construcción’ con la entidad, que dará unos intereses a cambio (el Estado también], y alcanzado el ahorro acordado, la caja concederá un crédito al cliente.

Raible insiste: aunque tanto las mujeres como los hombres de la región siguen siendo ahorradores, las nuevas generaciones aprovechan la riqueza del lugar como en cualquier otro sitio. “Piden créditos para irse de vacaciones y luego acumulan deudas”, admite. Pero en seguida cita un ejemplo de ocio bien barato y extendido entre los suabos: las asociaciones deportivas, culturales o sociales como la de Flemming. “Los suabos son como son, pero sabemos divertirnos”, reivindica.

María Torrens Tillack

Responsable de la sección Mundo

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