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lunes, 22/09/14 - 15: 23 h

Mundo

Las cinco excusas más absurdas de los escándalos sexuales en la política

A. G. Magaldí

viernes, 16/11/12 - 09:00

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  • Muchos políticos serán recordados no solo por sus delitos y meteduras de pata, sino por las absurdas excusas que han inventado para justificar su comportamiento.
  • Justificar un acoso diciendo que eran cosquillas, o declarar que su estancia en un club de striptease era para investigar. Estas son las excusas más extrañas y disparatadas.
Las cinco excusas más absurdas de los escándalos políticos

 

 

El agente del FBI que comenzó la investigación del caso Petraeus, Frederick Humphries, ha afirmado en una entrevista al Seattle Times que la foto de él sin camiseta a una mujer era una broma para varios amigos, y que no tenía ningún tipo de intención sexual. Puede ser una excusa un poco cogida de los pelos, pero no es la más absurda que han usado alguna vez políticos y altos cargos. Cracked nos muestra cuál son las diez excusas más absurdas de los escándalos políticos:

1. No era acoso, sino una pelea de cosquillas.

En 2010 el congresista Eric Massa de Nueva York fue obligado a dimitir por acoso sexual a una miembro de su equipo. Pese a que desgraciadamente casos así no son tan extraños, a Massa no se le ocurrió otra cosa que justificar los tocamientos alegando que estaban haciendo una "pelea de cosquillas" después de haber bebido mucho una noche. Por si fuera poco, acusó al equipo de Obama de haber orquestado todo para desacreditarle por su oposición a la reforma sanitaria, afirmando que tuvo un enfrentamiento con uno de ellos estando ambos desnudos en una ducha.

2. Las llamadas eran a su novio de las fuerzas especiales británicas.

Excederse en el gasto telefónico con el teléfono oficial es algo tristemente habitual. Una parlamentaria noruega llegó a gastar 7,750 euros en tres meses en líneas de tarot y adivinación. Su explicación para ese gasto fue que tenía que llamar a su familia de Bangladesh. Como vio que no colaba, cambió la versión y dijo que lo que realmente hizo fue llamar a su novio que es militar del ejercito noruego y estaba destinado en Afganistán. Pero con lo que no contaba era con que el ejército noruego lo desmentiría más tarde. Cuando se enteró, rectificó diciendo que lo que quería decir era que su novio pertenecía a las fuerzas especiales del ejército británico y por lo tanto no podía revelar quién era ni dónde estaba. Y sí, el ejército británico también lo desmintió afirmando que las fuerzas especiales no tenían permiso para usar teléfonos.

3. Necesitaba a un gigoló gay para llevar mis maletas.

George Rekers es un destacado miembro del lobby NARTH, dedicado a 'enderezar' a los homosexuales estadounidenses para que vuelvan por el buen camino. Quién iba a pensar que Rekers contrataría a un 'masajista profesional' gay para llevar sus maletas en el aeropuerto. Rekers explicó que entrevistó a diferentes candidatos para que le ayudaran con el equipaje debido a una reciente operación que le impedía cargar peso con normalidad. Excusa no muy acertada ya que se demostró que el chico había sido contratado a través de una página web de contactos, en las que se explicaban claramente las 'habilidades' de estos profesionales.

4. No estaba borracho en un club de striptease, estaba investigando un asunto de drogas.

Herbert Burke, un congresista de Florida fue arrestado a la salida de un club de striptease cuando iba borracho. Pese a todo, el congresista afirmó que no estaba borracho, sino que estaba haciendo su trabajo, ya es que pertenecía a un comité contra las drogas y el abuso del acohol. Burke explicó que fue testigo de los chanchullos de dos personas con drogas, y que lo único que hizo él fue entrar en el club para mantenerles vigilados. Por desgracia para él, las autoridades no le creyeron.

5. Le ofrecí sexo por mi propia seguridad.

Bob Allen era un político conservador que se oponía a los derechos de los homosexuales. Sin embargo eso no le impidió ofrecer sexo oral a un hombre negro en unos lavabos públicos, ofreciéndole además 20 dólares de propina. ¿Su excusa?: lo hizo por su propia seguridad. Según Allen, el miedo es lo que le hizo ofrecer sexo al hombre. Para su desgracia, esa persona era un policía de paisano, con lo que Allen no se libró de ser acusado de prostitución.

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