AVISO: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continua navegando, consideramos que acepta su uso. Puede cambiar la configuración de su navegador u obtener más información aquí.

lainformacion.com

martes, 22/07/14 - 13: 52 h

Mundo

Los gorilas de montaña están cada vez más lejos del peligro de extinción

Jon Rosen | GlobalPost

miércoles, 07/07/10 - 06:00

[ ]
Buenas noticias para una especie amenazada: mientras que en el Congo temen por la desaparición de una especie de gorilas en menos de dos décadas, las autoridades y los observadores medioambientales de Ruanda aseguran que la población de los gorilas de montaña -que tan famosos se hicieron por la película de 'Gorilas en la Niebla'- está aumentando poco a poco.
La población de los gorilas de montaña de Ruanda está a salvo, según las autoridades (Imagen: Chemainus, BC, Canada)  -Foto: Chemainus, BC, Canada
(Kinigi, Ruanda). Es sábado por la mañana en las oficinas centrales del Parque Nacional de los Volcanes de Ruanda, y miles de personas han acudido hasta allí para un ritual que se ha convertido en una celebración nacional: poner nombre a los bebés de gorila.

En el país donde habitan un tercio de los 700 gorilas de montaña que todavía sobreviven en el planeta, este evento nacional, conocido como el "Kwita Izina", es un acto al que acuden todo tipo de celebridades para lograr atraer atención sobre la conservación medioambiental y la biodiversidad.

A la ceremonia de este año acudieron como invitados el protagonista de la película Hotel Ruanda, Don Cheadle, y el director ejecutivo del Programa Medioambiental de las Naciones Unidas, Achim Steiner. En total hubo que bautizar a 14 pequeños gorilas, que recibieron nombres en kinyarwanda como "Igihembo" (premio), "Ubuhamya" (testimonio) y "Umurage" (legado).

Agasha, un espalda plateada (macho adulto de gorila de montaña) de más de 180 kilos que convive con un grupo de unas dos docenas de primates, está acostumbrado a los humanos. Durante una hora al día se expone a las miradas de asombro y las cámaras de un grupo de hasta ocho turistas, que pagan unos 400 euros (500 dólares aproximadamente) cada uno por acceder al entorno donde habita. Para Agasha, esto quizás sea un incordio, pero al igual que los participantes en la ceremonia del Kwita Izina, estos visitantes juegan también un papel importante en su supervivencia.

La población de gorilas, amenazados por la caza furtiva y la pérdida de su hábitat, ha decrecido de manera importante en las últimas dos décadas, y quizás en un periodo de 10 a 15 años desaparezcan definitivamente de los lugares en África central -como el Congo- donde viven ahora, según un informe reciente de la ONU.

Pero los gorilas de montaña como Agasha, sin embargo, quizás logren evitar ese fatal desenlace. Esta subespecie, que se reparte fundamentalmente en las montañas Virunga y en el bosque Bwinidi en Uganda, representan menos del uno por ciento de todos los gorilas que hay en el mundo. Sin embargo, según la ONU, ésta es la única de las cuatro subespecies existentes cuyos ejemplares están aumentando.

En las montañas Virunga, un macizo que comparten Ruanda, Uganda y la República Democrática del Congo, su población ha aumentado de 250 ejemplares en 1981 a 380 en 2003, que fue cuando se realizó el último censo de gorilas de montaña. Este año está previsto que se realice un nuevo censo, y los expertos predicen que las cifras aún serán más optimistas.

“Todavía tenemos una cantidad total muy pequeña”, admite Antoine Mudakikwa, un veterinario del Panel de Desarrollo de Ruanda. “Pero seguimos observando un aumento del número de gorilas de montaña en las Virunga”.

En Ruanda, hogar de más de la mitad de los primates de las Virunga, este éxito se ha logrado gracias a patrullas anti cazadores furtivos efectivas y también a un planteamiento del Gobierno que integra turismo y conservación medioambiental.

Aunque prácticamente inexistente durante la década posterior al genocidio de 1994, el turismo es ahora la principal fuente de moneda extranjera de Ruanda. Este año, el Panel de Desarrollo de Ruanda calcula que el país acogerá unos 750.000 visitantes, de los que unos 16.000 participarán en una agotadora jornada de avistamiento de gorilas en las montañas.

Estos ingresos relacionados con los gorilas están suponiendo un fuerte pilar para el desarrollo de Ruanda y para sus esfuerzos en la conservación de la naturaleza.

Ruanda, uno de los países más densamente poblados del mundo, conserva tan sólo unos trozos de la selva tropical que un día cubrió gran parte de su territorio. Conservar lo que queda de ella, incluido el hábitat de los gorilas, chimpancés y otras especies salvajes, ha sido una de las principales prioridades del Gobierno de Paul Kagame, y se ha logrado trabajando estrechamente con quienes viven en los márgenes de esos bosques.

En las instalaciones de las montañas Virunga la mayor parte de los vigilantes, guías y porteadores proceden de los pueblos que rodean el Parque Nacional de los Volcanes. Desde 2005 el Gobierno ruandés dona el cinco por ciento de los ingresos generados en sus tres parques nacionales a proyectos que responden a las necesidades de las comunidades adyacentes, como escuelas, instalaciones sanitarias y saneamiento.

Esto ha contribuido a cambiar la actitud de la población local, que se quejaba por no poder cultivar en zonas protegidas o quemar el bosque para lograr carbón, según Mudakikwa.

“Antes las comunidades no podían entender por qué no podían usar estas tierras, especialmente cuando en Ruanda hay escasez de terreno cultivable”, explica Mudakikwa. “La gente no recibía un beneficio directo del turismo. Pero ahora todo es muy diferente, aunque todavía nos queda mucho por hacer para beneficiar a toda la gente del entorno de los parques”.

Al igual que Mudakikwa, la mayoría de los expertos creen que el modelo de conservación basado en el turismo está funcionando, pese a algunas advertencias hechas en el pasado por prominentes investigadores. Dian Fossey, la legendaria primatóloga que escribió el libro “Gorilas en la niebla”, fue durante mucho tiempo una de las voces que se alzó contra el turismo vinculado a los gorilas, argumentando que las enfermedades de los humanos podrían terminar radicalmente con la población de primates. Por este motivo, las visitas de los grupos de turistas a los gorilas se limitan a una hora al día, para evitar contagios de enfermedades humanas a los animales.

“No creo que el turismo haya sido algo perjudicial, como predijo Dian”, dice Jode Garbe, director ejecutivo de la organización no gubernamental Rwanda Wildlife Sanctuary. “La mayor parte de los turistas que vienen están en un estado de salud bastante bueno. Y los gorilas son mucho más resistentes de lo que pensamos”.
Temas

Destacamos

Lo más visto en Mundo

Secciones

Sobre nosotros

Siguenos también en: Facebook Twitter Flickr Google News YouTube

iplabel