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Los rebeldes, sorprendidos con la rapidez con la que ha caído Trípoli, luchan por evitar saqueos en museos

24/08/2011 18:28 | lainformacion.com
Representantes del Consejo Nacional de Transición viajan a Trípoli para coordinar el trabajo en el mantenimiento de los servicios básicos, el suministro de alimentos y la reconstrucción de la capital en la era post-Gadafi. Evitar el vandalismo en los principales enclaves de la ciudad es una de sus prioridades.
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Después de tomar el control sobre Trípoli, los rebeldes libios han dedicado todas sus fuerzas a mantener el orden, restablecer los servicios mínimos y evitar que los vándalos saqueen los museos de la ciudad, sobre todo el Museo Nacional una de las joyas arqueológicas del norte de África.

De hecho, el Consejo Nacional de Transición (CNT), el brazo político de los opositores al régimen de libio, han anunciado la creación de una cuerpo especial de policía ciudadana, la Brigada Trípoli, entrenada para devolver la seguridad a las calles y ayudar al control de la ciudad en los primeros días de la era post-Gadafi.

La primera gran misión de este cuerpo será la protección del centenario Museo Nacional, situado en la Plaza Verde de Trípoli, uno de los enclaves más representativos del régimen de Muamar al Gadafi. Al edificio también se le conoce como el castillo rojo, un color que heredó de la invasión española de Trípoli, en 1510, de mano de las tropas de Fernando el Católico.

Convertido en museo en 1912 con la llegada de los italianos a Libia, esta fortaleza guarda en sus alrededor de 13.000 metros cuadrados restos artísticos y arquitectónicos de todos los pueblos que ha pasado por sus tierras: los turcos, la dinastía Karamanlis, los españoles, Caballeros de Malta o los italianos, entre otros.

El Museo nacional está reconocido por la UNESCO y es uno de los depósitos arqueológicos más interesantes del norte de África. Las partes más impresionantes son los mosaicos, estatuas y objetos de la antigüedad clásica, que conforman una de las mejores colecciones conservadas del Mediterráneo.

De ahí que la Brigada Trípoli haya decidido proteger este y otros lugares de interés cultural “para evitar cualquier acción que podamos lamentar más adelante”, han asegurado los miembros del CNT en un comunicado.

Restablecer la energía

La otra gran obsesión de los rebeldes libios es restablecer los servicios básicos en la ciudad, sobre todo energéticos. “Estamos con el gobierno tunecino un incremento del flujo eléctrico”, reconocen desde el CNT, que también ha recordado que “la liberación de los activos libios congelados en el extranjero “sería de gran ayuda”.

Además, se han iniciado las reparaciones de emergencia de una refinería de petróleo en la ciudad costera de Zawiyah, encaminadas a que el combustible vuelva a fluir hacia Trípoli, donde la mayoría de los vehículos y generadores de emergencia están parados por la falta de gasolina.

Los rebeldes han reconocido que la pronta caída de la capital, tomada en sólo dos días, les ha pillado por sorpresa. “Pensábamos que nos llevaría más tiempo, por eso nuestros funcionarios se han quedado un poco atrás, aunque estamos tratando de resolverlo”, afirman.

De hecho, la mitad de los miembros del comité ejecutivo del Consejo Nacional de Transición, que funciona como un gabinete gubernamental interino, viajan ya hacia Trípoli para coordinar el trabajo en el mantenimiento de los servicios básicos, el suministro de alimentos y la reconstrucción de la capital en la era post-Gadafi, según ha confirmado su portavoz, Mahmoud Shammam.

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