sábado, 11/02/2012 - 20:58 h
En Arabia Saudí, uUn joven es condenado a cinco años de prisión y mil azotes por fanfarronear sobre sus destrezas sexuales en un polémico programa de la televisión libanesa.
Un joven empleado de una aerolínea, que ha escandalizado a la ultraconservadora sociedad saudí por jactarse de sus proezas sexuales en televisión, ha sido sentenciado a cinco años de prisión y 1.000 azotes.
Mazen Abdul-Jawad, de 32 años, estaba detenido desde julio pasado a la espera de juicio. Ahora un tribunal saudí lo ha declarado culpable de promover el vicio.
“Dicen que usó palabrotas en televisión al hablar de relaciones con las mujeres”, afirma Suliman Al Jimaie, abogado de Abdul-Jawad, en alusión a los cargos en contra de su cliente.
Al Jimaie, que prevé apelar la sentencia, indica que su cliente niega las polémicas declaraciones aparecidas el 15 de julio en “Bold Red Line” (La Audaz Línea Roja), un programa del canal de televisión por satélite Lebanese Broadcasting Corporation (LBC).
Además de asegurar que su primera relación sexual fue con una vecina, a los 14 años, Abdul-Jawad explicaba sus ligues con mujeres, a las que enviaba mensajes vía Bluetooth. También se jactaba de su habitación, sobre la cual afirmaba: “En esta habitación sucede todo”.
"Promotor del vicio"
Jimaie argumenta que LBC editó radicalmente la entrevista y alteró las palabras de Abdul-Jawad doblando su voz. “Es un montaje”, afirma Al Jimaie. “No lo mostraron como es… cambiaron sus palabras”.
En un país donde no se permiten las citas amorosas, donde el sexo antes del matrimonio es un delito y donde hombres y mujeres siempre están separados –ya sea en la escuela o en la práctica de deportes-, las declaraciones de Abdul-Jawad parecen una promoción de conductas pecaminosas e infringen las normas de la corrección. Los jueces saudíes que le condenaron son expertos religiosos que se rigen por la sharia, la ley islámica.
Abdul-Jawad es padre de cuatro hijos y está separado de su mujer. El joven ha sido fustigado por la prensa local por su franqueza y es considerado un “fanfarrón sexual” y “promotor del vicio”. Su caso ocupa las portadas de todos los medios de comunicación. Además, unos 200 ciudadanos saudíes –ofendidos- presentaron denuncias en su contra y algunos incluso pidieron su ejecución. Un jeque comparó sus acciones con la traición.
Acciones contra los medios
El episodio refleja la actitud enormemente puritana hacia el sexo que existe en Arabia Saudí, un país donde la gente puede expresarse libremente sobre su vida sexual en privado, pero nunca en público.
Este excesivo pudor parece algo desconocido en EEUU, donde la semana pasada el presentador de TV David Letterman recibió el apoyo de los asistentes a su programa cuando reconoció haber tenido relaciones sexuales con mujeres de su equipo. Letterman se vio obligado a reconocer los hechos porque era víctima de chantaje.
Poco después de la emisión de la entrevista de Abdul-Jawad, el gobierno saudí ordenó el cierre de las oficinas de LBC en Riad y Yida. El canal de televisión ha insistido en que no hará declaraciones al respecto.
LBC es propiedad del multimillonario príncipe saudí Al Waleed bin Talal bin Adbul Aziz, considerado una fuerza liberal en el reino y uno de los defensores de una mayor libertad para los jóvenes saudíes. En julio pasado, fue el patrocinador del Festival de Cine de Yida, que fue suspendido en el último momento por orden del ministro de Interior y sin ninguna explicación.
Un canal mal visto
El príncipe, así como también otros altos ejecutivos de la televisión por satélite, son objeto frecuente de críticas por parte de jeques conservadores que no aprueban el contenido de la programación, en particular si involucran temas sexuales o relaciones entre hombres y mujeres.
Al Jimaie señala que el Ministerio de Información le ha convocado a una audiencia para el próximo mes para determinar si LBC, y no Abdul-Wajad, son los verdaderos responsables del incidente. El ministro ha solicitado a LBC la cinta con la grabación original de la entrevista para presentarla en la audiencia.
El abogado confirma que el productor y el cámara que realizaron la entrevista –un egipcio y un libanés- ya han huido del país con la cinta.
“Bold Red Line” se caracteriza por su provocación a la hora de tratar temas tabúes de la sociedad y la mayoría de las entrevistas se realizan en El Líbano.
Algunos observadores han criticado a Malek Maktabi, su presentador, porque éste vivió durante muchos años en Arabia Saudí y sabía perfectamente que la entrevista de Abdul-Jawad lo pondría en una situación delicada.
“Es este canal el que crea un problema”, afirma Al Jimaie quien añade que la entrevista se hizo hace un año y que LBC le prometió a Abdul-Jawad que podría ver el producto final antes de su emisión.
El productor del programa le dijo a Abdul-Jawad que “queremos que hables de sexo para que la gente joven sepa… sobre el matrimonio, lo bueno, lo malo. Necesitamos una persona que no tenga vergüenza de hablar”, concluye el abogado.
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