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Si eres chino, pudiente y estás dispuesto a hacer trampas te graduarás con la élite de EEUU

10/01/2012 06:30 | Patrick Winn, Bangkok (Tailandia) | GlobalPost
Desde manipular los expedientes de bachillerato a cartas de recomendación falsas, entre la clase alta asiática la obsesión por enviar a sus hijos a estudiar a EEUU ha llevado a los padres a acudir a un nuevo agente social: el intermediario fraudulento de solicitudes.
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Oh, Dios mío, pueden hacer cualquier cosa por ti”, dice Nok, una estudiante de 17 años que cursa su último año de bachillerato en un instituto privado de Bangkok (ha pedido que su nombre aparezca alterado en esta información). “Pueden pasar el SAT [la selectividad de EEUU] por ti, sin problema.

La mayoría de los estudiantes realmente no creen que sea un fraude.

Entre la clase alta de Asia, y especialmente entre los padres chinos, la obcecación por enviar a sus hijos a universidades estadounidenses ha dado lugar a un lucrativo negocio de intermediarios de solicitudes. Dependiendo del nivel de asistencia que requieran, las familias pueden llegar a pagar entre 5.000 y 15.000 dólares por sus servicios.

“Los padres dicen ‘Mi hijo necesita este GPA [promedio], pero francamente sus notas no son tan buenas’. Entonces, el agente sin escrúpulos le dice ‘No se preocupe. Lo arreglaremos’”, asegura Tom Melcher, presidente de Zinch China y autor de una guía en chino sobre universidades en EEUU.

Una encuesta realizada entre 250 estudiantes por Zinch China, la delegación en Pekín de la consultora de educación californiana Zinch, sugiere que el fraude en las solicitudes de ingreso de los estudiantes chinos está muy extendido.

Según la encuesta, prácticamente el 90 por ciento de las cartas de recomendación a universidades extranjeras son falsas, el 70 por ciento de los ensayos presentados están escritos por autores fantasma y el 50 por ciento de los expedientes de bachillerato están falsificados.

“Por el precio adecuado, el agente o bien se lo inventa o se las arregla con la escuela para que emitan un expediente diferente”, dice Melcher.

El ingreso en uno de los 10 o 30 principales centros educativos, según el listado del US News & World Report, puede suponer una prima de entre 3.000 y 10.000 dólares para el agente intermediario. Dicha revista, explica Melcher, suele ser confundida en China con una publicación oficial del Gobierno.

La demanda de intermediarios es alta y continúa en aumento. El rápido crecimiento económico en China y en otras partes de Asia ha disparado el interés de los estudiantes que desean asegurarse su futuro con un diploma occidental.

Actualmente, uno de cada cinco estudiantes extranjeros matriculados en universidades de EEUU son ciudadanos chinos. Hay casi 158.000 universitarios chinos, lo que significa un aumento del 300 por ciento respecto a las cifras de mediados de la década de 1990, según el Instituto de Educación Internacional.

Estudiantes chinos, indios y de Corea del Sur suponen casi la mitad de la población de universitarios extranjeros en EEUU. Vietnam ha enviado a un 13 por ciento más de estudiantes a EEUU en el último año, y Malasia un 8 por ciento, según datos del instituto.

“Los estudiantes internacionales son una fuente de ingresos... y la tendencia ha explotado en los dos últimos años”, indica Dale Gough, director de educación internacional de AACRAO (Asociación Estadounidense de Funcionarios de Admisión y Secretarios Colegiados).

Los estudiantes extranjeros, a través de las tutorías y gastos de mantenimiento, aportan unos 2.100 millones de dólares a la economía de EEUU, según el Departamento de Comercio. “En resumen, ayudan a los resultados”, apunta Gough.

Sobre el por qué se ignoran las solicitudes fraudulentas, las excusas abundan, dice Gough. Algunos asumen que los chavales que mienten inevitablemente fracasarán y nunca lograrán un título. Y algunos funcionarios de admisión asumen que simplemente “así es como se hacen las cosas allá”.

La asociación de Gough publica una guía para descifrar las notas emitidas en el extranjero, la única de este tipo, pero menos de 500 de las 3.500 instituciones representadas por AACRAO se molestan en comprar un ejemplar.

Gough teme que la relajación de los estándares de las universidades y su lucha por el dinero de estudiantes extranjeros eventualmente acabe restando pedigrí a los títulos universitarios de EEUU. “Este escenario conduce al desastre. Aunque muchos de los estudiantes que hacen trampas sean brillantes y logren tener éxito, ¿es eso justo para los estudiantes de EEUU, o para los extranjeros que sí cumplen las normas?”.

Nok, que está gestionando su solicitud para estudiar en universidades extranjeras, nunca se ha planteado estudiar en algún centro de Asia. “Los estudiantes que van a EEUU son la élite, los privilegiados”, admite. “Demuestra que eres más listo que los demás”.

Pero Nok está asombrada y aturdida por el complejo sistema de admisión universitario de EEUU. “Aquí, pasas un gran examen un día y te dan el resultado. Así es como decides dónde vas a estudiar”, dice. “Los estadounidenses son diferentes. Quieren ver la foto panorámica. Todos los trabajos, todos los datos sobre tu vida”.

El sistema de solicitudes para las carreras artísticas es “aún más confuso”, admite Joshua Russo, director de Top Scholars, una agencia de asesoramiento universitario en Bangkok.

Las familias asiáticas no familiarizadas con el proceso tienen motivos para buscar la ayuda de una agencia intermediaria que les ayude con las estrategias de solicitud y las tutorías necesarias para tener los conocimientos que exigen las universidades de EEUU.

Pero Russo suele decir a los padres que los adolescentes que no son capaces de escribir sus propios ensayos tienen muchas probabilidades de fracasar en cuanto lleguen a EEUU.

Algunos agentes prometen el mundo... y básicamente están abocando a los estudiantes al fracaso”, dice Russo. “No sólo inventan ensayos, sino que les fabrican la historia de su vida. Y los estudiantes comienzan a creerse esa mentira”.

“Los chavales chinos son generalmente fantásticos”, asegura Melcher. “No suelen ir a las fiestas a beber. Se dejan la piel estudiando. El fracaso no es una opción viable.Sin embargo, el fraude en las solicitudes de ingreso a las universidades continuará, dice, siempre que los riesgos sean bajos y las recompensas tan altas".

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