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Un rascacielos con la forma de la copa del Mundial de Clubes FIFA, la última locura de la ciudad más rica de China

11/10/2011 10:59 | Roberto Arnaz
Los habitantes de Huaxi ingresan cada año entre 100.000 y un millón de euros gracias a los beneficios de las industrias comunitarias de la ciudad. La riqueza les ha convertido en extravagantes y cuentan con copias de monumentos como Arco del Triunfo de Paris, la Estatua de la Libertad de Nueva York o el edificio de la Ópera de Sídney. Su última ocurrencia: un rascacielos coronado por un enorme balón de fútbol.
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Un rascacielos con la forma de la copa del Mundial de Clubes FIFA, la última locura de la ciudad más rica de China

Un rascacielos con la forma de la copa del Mundial de Clubes FIFA, la última locura de la ciudad más rica de China

lainformacion.com | 11/10/2011 10:51

Copia del toro de Wall Street de Nueva York.

Huaxi es famosa por ser la ciudad más rica de China. Sus 2.000 residentes acumulan al menos 250.000 euros en su cuenta bancaria, se dividen entre mansiones victorianas o casas unifamiliares al estilo americano y guardan en el garaje uno o dos coches de alta gama. Además, son grandes aficionados a la arquitectura: en sus calles tienen copias del Arco del Triunfo de Paris, la Estatua de la Libertad de Nueva York o el edificio de la Ópera de Sídney.

Su última extravagancia ha sido un rascacielos de 328 metros con forma de la copa del Mundial de Clubes FIFA coronado por un enorme balón de futbol dorado, inaugurado esta misma semana. La construcción, de 74 pisos, cuenta con 800 apartamentos y espacio suficiente como para acoger a todos los lugareños en su interior.

El edificio ha costado cerca de 300 millones de euros, de los que 31 se han dedicado al balón bañado en oro, símbolo de la afición de los habitantes de Huaxi por el deporte rey. El dinero para la faraónica obra que conmemora el 50 aniversario de la fundación de la ciudad ha salido íntegramente de los bolsillos de los residentes: cada familia donó una cifra equivalente a un millón de euros, según la agencia de noticias China News.

Con su inauguración, el rascacielos de Huaxi se ha convertido en el decimoquinto edificio más alto del planeta, por delante de construcciones tan icónicas como la Torre Eiffel (324 metros) o el Chrysler Building (319 metros). Entre sus instalaciones cuenta con un salón de conferencias, jardines y varias piscinas, una de ellas en el tejado.

Para Zhou Li, el líder del Partico Comunista Chino en la ciudad, “el edificio es un símbolo del colectivismo”. Además, servirá para dar respuesta a la escasez de terreno provocada por masiva llegada de inmigrantes durante las tres últimas décadas, deseosos de trabajar en la próspera industria agrícola, tabaquera, textil y acerera de la ciudad.

El Montecarlo chino


Huaxi nació en 1961, cuando un pequeño grupo de 1.500 personas se asentó en esta área menor de un kilómetro cuadrado situada en la región de Jiangsu, al este de China. Durante las últimas cuatro décadas, liderados por Wu Rengbao, los habitantes de la ciudad han amasado una enorme riqueza gracias al trabajo colectivo, por lo que ha recibido el sobrenombre de “la nueva ciudad socialista”.

Sin embargo, el estilo de vida de sus habitantes se asemeja más al de paraísos del lujo como Montecarlo que al de otras localidades que años atrás abrazaron el socialismo: cada residente tiene derecho a una casa de entre 400 y 600 metros cuadrados, de uno a tres automóviles y unos ingresos anuales de entre 100.000 y un millón de euros, cantidades desorbitadas para un país como China.

Además, para quienes decidan estudiar, la educación es gratuita. Los residentes de Huaxi también realizan colectas para realizar viajes conjuntos al extranjero, al menos dos al año.
Todo esto es posible gracias al milagro financiero que supuso la salida a bolsa de las principales compañías de la ciudad, todas ellas propiedad de sus 2.000 habitantes, que ahora se han convertido en sus máximos accionistas y responsables del consejo de administración.

Los productos agrícolas, el tabaco, las exportaciones textiles –sobre todo a Japón– y el acerero generan unos beneficios anuales cercanos a los 30.000 millones de euros. Y, por si fuera poco, estas industrias continúan creciendo: para 2011 esperan un incremento de las ventas de más de 6.500 millones de euros.

Huaxi también se ha convertido en un destino turístico muy popular. La localidad cuenta con más de 80 atracciones y puntos de interés que atraen a más de dos millones de turistas de 120 países distintos cada año. Y esto se ha convertido en una nueva fuente de ingresos: los visitantes pagan 5 euros por el simple hecho de acceder a la ciudad.

Rodeados de pobreza

Sin embargo, no todos han conseguido aprovecharse del milagro económico de Huaxi. En las afueras de la ciudad más próspera de china viven entre 20.000 y 30.000 inmigrantes llegados de todo el país para trabajar en sus fábricas.  

Los alrededores de la idílica Huaxi se han convertido en guetos habitados por mano de obra barata que sobrevive trabajando más de 12 horas diarias por un salario inferior a 8 euros. Sólo los residentes originales y sus familiares directos tienen derecho a participar de los beneficios y los privilegios de la ciudad.



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