17/08/2009 01:35 Leer artículo completo en
La Razón digital
MADRID- El pasado 20 de agosto fue el peor día de la historia de la aviación española. Murieron 154 personas y 18 resultaron heridas.
Sanitarios, bomberos y personal del aeropuerto arriesgaron su vida para intentar salvar el mayor número de vidas. Todo era un caos. La zona, casi inaccesible por su complicada orografía y por el incendio de una zona arbolada por la que pasó el avión.
Nicolás Riera, médico de 35 años, y José Manuel Gómez Villar, enfermero de 26, fueron los primeros en llegar a la zona cero.