5/04/2010 01:15 Leer artículo completo en
La Razón digital
Madrid- La Copa del Mundo había vivido 20 años sin nombre, desde que en 1930 Uruguay se impuso en la primera edición hasta que en 1950 se bautizó como Jules Rimet. Su inventor, el presidente de la FIFA, lo merecía después de haber guardado el trofeo bajo su cama durante la Segunda Guerra Mundial. Brasil, 1950«De cien veces sólo les ganamos una, pero fue ésa», relataba Obdulio Varela, el capitán uruguayo, años después.