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¿El monstruo del Lago Ness islandés?

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miercoles, 08/02/2012 - 17:13 h

Narcotráfico

México pone en el punto de mira a los twitteros

05/02/2010 | Michael E. Miller | GlobalPost

En sus tres años de guerra contra el narcotráfico, México ha acabado con una cantidad nada despreciable de criminales y delincuentes: los Zetas, los Aztecas e incluso un grupo de mujeres asesinas, las Panteras, aunque se siguen sucediendo numerosos asesinatos como la reciente matanza de un grupo de jóvenes en Ciudad Juárez. Si el Gobierno de Calderón se sale con la suya, muy pronto un nuevo grupo pasará a formar parte de su lista de vigilados: los fanáticos de Twitter, o twitteros, como se les conoce en México. Y no es ninguna broma.

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(Ciudad de México). Los usuarios de Twitter se han convertido rápidamente en el principal enemigo público de las autoridades, al menos en la capital. ¿El motivo? Que gracias a la red social, los usuarios se avisan entre ellos de los lugares en los que la policía establece los controles de alcoholemia. Pero la campaña contra los twitteros va más allá de la bebida.

Después de todo, México es un país en guerra, al menos en palabras del presidente Felipe Calderón, que lanzó una gran ofensiva contra los cárteles de la droga poco después de llegar al poder. Tres años después, las calles de ciudades fronterizas como Ciudad Juárez o Tijuana siguen repletas de soldados. Mientras tanto, el gobierno trata de ganar terreno en su lucha contra el crimen organizado.

En este contexto, el tema de los twitteros se ha transformado en un debate sobre si hay que priorizar la seguridad pública por encima de la libertad de expresión, en especial en un país que intenta controlar importantes problemas sociales. Por temor a que los secuestradores y los narcotraficantes utilicen Twitter, Facebook o MySpace para sus comunicaciones, el Gobierno mexicano estudia un proyecto de ley para restringir las redes sociales y crear una fuerza policial para controlarla.

El canal Anti Alcoholímetro de Twitter no esconde su intención. En una noche cualquiera, decenas de personas contribuyen a una lista donde aparece la hora y el lugar de los puntos de control de la policía. La reacción del Gobierno ha sido errática. Primero, los funcionarios del Ayuntamiento declararon que informar de la ubicación de los puntos de control era un delito, similar a ayudar a alguien a infringir la ley y prometieron encontrar los mecanismos para llevar a los twitteros ante la Justicia. La polémica en los medios de comunicación no se hizo esperar y echaron marcha atrás.

“No estamos tomando ninguna medida contra los twitteros”, afirma Othón Sánchez, director de programas de prevención de la oficina de seguridad pública de Ciudad de México. “No creo que sea un delito decir, ‘acabo de pasar por avenida Reforma y hay un alcoholímetro”, afirma. “Se trata, sin embargo, de un acto irresponsable, porque en México existe un serio problema de conductores que beben. Lo vemos cada día”.

De hecho, Sánchez señala que no hay mal que por bien no venga: los mensajes de los twitteros han ayudado a dar a conocer los alcoholímetros y han hecho que su organismo lance su propia campaña en Twitter. Sin embargo, el derecho a usar Twitter libremente no está del todo garantizado, ni siquiera en la capital, una de las ciudades más liberales del país. El artículo 320 del código penal contempla penas de cárcel de hasta cinco años para aquellos que “de alguna manera ayuden a que un delincuente no sea investigado por la policía o escabulla sus acciones”.

Ante la vaguedad de la norma actual, los legisladores ahora trabajan en una normativa específica para perseguir y castigar a los twitteros que infringen la ley o ayudan a que otros a que lo hagan. “Tenemos que regular estos sitios de internet para asegurarnos de que la gente no infringe la ley, o que amenacen de muerte a alguien o cometan delitos usando medios electrónicos”, afirma Nazario Norberto, representante federal y miembro del Partido de la Revolución Democrática, de izquierdas.

Si bien Twitter pide a sus usuarios respetar las normas locales, la empresa, al igual que otras redes sociales, no tienen ninguna regulación ni control en México, afirma Norberto. El político indica que el proyecto de ley aún está en proceso de elaboración y que tendrá elementos parecidos a la polémica suscitada en España por la llamada "Ley Sinde", que anunció el cierre de páginas web que ayudasen a infringir las normas de derechos de autor. 

Norberto niega que el proyecto mexicano vaya a restringir la libertad de expresión. Por el contrario, argumenta que evitará que los twitteros compartan información privada del Gobierno sobre la ubicación de los alcoholímetros. “Esta no es información pública porque la Policía Federal y los funcionarios de seguridad pública establecen estos controles sin informar a nadie de su ubicación”, insiste. “Ese es el meollo del asunto”.

De ser aprobada, la normativa hará mucho más que evitar la ubicación de los controles de alcoholemia. También creará una “policía virtual” que buscará en internet indicios de delitos, entre ellos, secuestros o narcotráfico, afirma Norberto. La ley también responde al creciente temor de que los secuestradores y los cárteles usen redes sociales como Twitter para llevar a cabo sus delitos.

“Es la forma en que los narcotraficantes localizan objetivos”, explica Ghabel Krame, experto en seguridad de Alliant International University, en Ciudad de México. “Facebook y Twitter tiene muchas debilidades. Por ejemplo, los delincuentes pueden averiguar quiénes son los familiares de alguien que tenga un cargo importante en la Policía. Ellos no tienen una cuenta, pero sí sus hijos o familiares más cercanos [sí]”.

*(Nota: Esta noticia ha sido editada por lainformacion.com para adaptarla al público español).

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