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miércoles, 22/10/14 - 15: 25 h

diplomacia

Los civiles del norte de Mali, entre el miedo y la esperanza

lainformacion.com

jueves, 17/01/13 - 08:08

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Los civiles del norte de Mali, entre el miedo y la esperanza

BAMAKO (Reuters) - En las remotas ciudades desérticas del norte de Mali, los civiles cansados del violento dominio de los rebeldes islamistas esperan que las tropas francesas puedan expulsarles, pero temen quedarse atrapados en el fuego cruzado conforme los combatientes intentan mezclarse con la población local.

Varios residentes con los que Reuters contactó por teléfono en Gao, Kidal y Tombuctú, localidades que acogen unas decenas de miles de personas, dijeron que los milicianos se mantienen fuera de vista de los ataques aéreos franceses, pero que aún pueden presentar batalla.

La rama norteafricana de Al Qaeda, Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI), y sus aliados de las locales MUJWA y Ansar Dine expulsaron al Ejército maliense hace nueve meses e impusieron una rígida forma de ley islámica en las localidades oasis que ocuparon en una zona de miles de millas en el Sáhara. Tienen algunos simpatizantes locales, pero muchos vecinos dicen que quieren que se marchen.

"Hay una gran esperanza", dijo un hombre de Tombuctú, una antigua ciudad comercial situada 700 kilómetros al nordeste de la capital, Bamako. "Esperamos que la ciudad esté liberada pronto".

"La gente espera con ansia la llegada de tropas de tierra", añadió.

Los rebeldes, que han abanadonado puestos de mando establecidos y evitan viajar en sus convoyes familiares pero fáciles de identificar de camionetas con ametralladoras, han ocupado casas particulares, sembrando el temor a que puedan ver a los civiles como escudos humanos.

"Los yihadistas han dejado sus eficios habituales por otras casas más discretas", explicó el vecino de Tombuctú.

Como todos los testigos de zonas en poder rebelde, el residente no quiso hacer público su nombre por miedo a represalias de combatientes rebeldes, cuyo gobierno se ha visto marcado por amputaciones y ejecuciones públicas. Algunos vecinos ya han sido acusados de espiar para sus enemigos.

Aún no se han producido ataques aéreos sobre Tombuctú, pero en Gao, 300 kilómetros más al este y bastión del grupo armado local MUYAO, los aviones franceses arrasaron un campo de entrenamiento y un arsenal.

"Los ataques aéreos franceses hicieron su trabajo. Han golpeado muy fuerte a los yihadistas y muchos de ellos se han escondido, algunos en el campo y otros en casas abandonadas", dijo un hombre en Gao. "Si hubiera tropas por tierra, esta guerra se acabaría".

TELÉFONOS CORTADOS

El vecino de Gao dijo haber tenido que salir de Gao para hacer una llamada, ya que los combatientes islamistas han cortado las líneas fijas a la localidad, tras acusar a los residentes de la ciudad de dar su posición a los franceses.

El director de una estación de autobuses en Zarma, justo al otro lado de la frontera con Níger y unos 200 kilómetros al sur de Gao, dijo que las únicas noticias que salen de esa ciudad llegan de los pocos conductores aún dispuestos a enfrentarse a los puestos de control de milicianos islamistas.

"Las únicas noticias que tenemos son de esos conductores, porque el teléfono está fuera de servicio ahora", dijo Abdurahamane Al Huseini. "Todas las líneas se han cortado".

Un residnete de Kidal, el bastión norteño del líder de Ansar Dine Iyad Ag Ghali, dijo a Reuters por teléfono que la ciudad está tranquila porque la mayoría de los islamistas han huido a las montañas vecinas, en la frontera con Argelia.

"Queremos terminar con esta guerra tan pronto como sea posible", dijo una mujer de Kidal. "Si el Ejército francés fracasa, los islamistas pensarán que son invencibles y ganarán muchos más combatientes".

La imagen de poder que han ofrecido los islamistas sobre la población local, desencantada con los distantes gobiernos en Bamako, les ha ganado admiradores.

"Temo por el futuro", dijo la mujer en Kidal. "Mi hijo de 8 años salta de alegría cada vez que ve hombres de Ansar Dine en sus vehículos. Me dijo que quiere ser fuerte como estos hombres. Yo quiero que vaya a la escuela".

/Por Tiemoko Diallo y Adama Diarra/

(Reuters)

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