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viernes, 18/04/14 - 08: 36 h

elecciones

Juan Manuel Fajardo (AGE) considera que "la cortesía parlamentaria es una carallada"

lainformacion.com

sábado, 02/02/13 - 21:01

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Santiago de Compostela, 2 feb (EFE).- El diputado de Alternativa Galega de Esquerda (AGE) Juan Manuel Fajardo considera que, "en cuanto uno cree que le tienen que llamar señoría, tenemos un problema", pues "la cortesía parlamentaria es una carallada".

Juan Manuel Fajardo (AGE) considera que "la cortesía parlamentaria es una carallada"

Santiago de Compostela, 2 feb (EFE).- El diputado de Alternativa Galega de Esquerda (AGE) Juan Manuel Fajardo considera que, "en cuanto uno cree que le tienen que llamar señoría, tenemos un problema", pues "la cortesía parlamentaria es una carallada".

En este sentido se manifiesta en una entrevista con Efe el parlamentario de Esquerda Unida, que concurrió a las elecciones con los nacionalistas de Xosé Manuel Beiras y otros colectivos en la coalición AGE, y que insiste en la "brecha" existente entre políticos y ciudadanía.

"Yo he visto en este Parlamento cómo hay gente que espera que le retire la silla un ujier para sentarse".

En su opinión, si los ciudadanos conviviesen en la Cámara con los diputados en el Parlamento, "estarían aún más alejados de los políticos" y, así, recuerda que cuando entró en el Ayuntamiento de Vilagarcía pidió que se cambiase el sillón de la alcaldía, porque "ejercía -dijo- una especie de posesión diabólica sobre la gente que se sentaba allí, y gente que era normal se convertía en un tipo raro".

Fajardo cree que en el Parlamento "hay un tema que es tremendamente peligroso: está lleno de alfombras y cuando la gente pisa alfombra o moqueta, pierde el norte. Aquí la gente entra por la rúa do Hórreo siendo un tipo normal y sale después siendo una cosa extraña. Eso hay que cambiarlo", apunta.

Por eso, desde su primera intervención rechazó el término "señoría", que le "rechina", igual que le resulta "anacrónico" que haya una persona para llevarles el agua a los diputados o acercarles la silla. "Eso -califica- es una especie de mayordomaje que no tiene ningún sentido".

"O hacemos que venga Iker Jiménez al Parlamento y detecte qué coño pasa aquí y por qué la gente se posee de una especie de ser todopoderoso o cambiamos las formas, y yo creo que hay que cambiar las formas", sostiene.

En su opinión, estas circunstancias inciden en la separación entre ciudadanos y políticos, y a alguno de estos últimos lo acusa de creerse "diferente del resto de la ciudadanía", a la que -añade- no tratan con indiferencia los que se consideran superiores, sino con "desprecio, absoluto desprecio por la gente del común, les molesta convivir con ellos".

Esos "políticos títere", para Fajardo, que no hace referencias expresas, son responsables de la "brecha social" y son capaces de irse al "tea break, con pastas y café a esgalla" mientras un vecino cuenta como el banco se quedó con sus ahorros cuando, al tiempo, no le pagan por la expropiación de su negocio.

"Nadie tuvo la dignidad de escucharlo y, en el momento en que dejemos de escuchar a los vecinos -afirma con terminología más municipal, de donde procede-, nuestra labor no tiene ningún sentido".

No rebaja calificativos frente a alguna medida dudosa, porque cree que "la brecha social tan brutal" que se está abriendo "condena a muerte a los vecinos".

Asimismo, se refiere al conflicto generado en el Parlamento por la supervisión de los invitados a los plenos tras los incidentes graves registrados en el debate del pasado 19 de diciembre: "se comportan peor" los propios diputados, "interrumpen más veces, insultan más veces. Tienen una actitud mucho más maleducada los que se sientan en el hemiciclo que los que están en el público", asegura Fajardo.

Juan Manuel Fajardo llama también la atención por el uso de singulares camisetas, que, además de ser su atuendo habitual, le permiten trasladar mensajes para superar el "muro informativo" que también denuncia. No obstante, alguna de las más recogidas por los informadores, dada su oportunidad, fue casual, como la de "Picachu", un día en que había noticias sobre la operación Pokémon, que persigue una presunta trama de corrupción.

Es su forma de vestir -afirma- y no es difícil verlo paseando en Vilagarcía con la imagen de Bob Esponja, porque le gusta mucho a su hija.

Pero si hay que ponerse camisa, también lo hace. Así recuerda su asistencia al primer pleno municipal tras ser elegido edil en Vilagarcía, hace once años: "En mi organización, donde todo se debate, se debatió cómo tenía que ir a ese pleno, si con camiseta o con camisa, y ganó la camisa por un voto y yo fui al pleno con camisa por un voto, porque soy absolutamente democrático con lo que diga mi organización".

"Creo que hay que dar cierta informalidad a esto, para que la gente detecte que las cosas siguen siendo igual que cuando estaba en el desempleo hace unos meses", razona.

Preguntado por las primeras medidas que tomaría si su coalición llegase al Gobierno, responde inmediatamente que "lo primero es instalar una mejora de la democracia participativa", porque "hay decisiones tremendamente importantes que deberían ser consultadas a la ciudadanía", asuntos importantes "que tienen que ver con el futuro del país", cuestiones que superarán los cuatro años de la legislatura y que "deberían ser consensuadas con la ciudadanía", para lo que habría que "establecer mecanismos".

Aunque no jerarquiza las medidas, comenta que "debe ser de las primeras hacer real el derecho de los ciudadanos a la vivienda", que, como el empleo, se debe garantizar, para lo que expone la idea de "poner en manos de las familias todas las viviendas que están en manos de los bancos", a los que se ha perdonado su deuda, mientras que, "en cambio, a los ciudadanos no se les perdona ninguna", aduce.

Además considera importante "convertir este país en un Estado absolutamente laico y aconfesional" y cita como ejemplo que "gastemos 50.000 euros al mes en capellanes en los hospitales" o "en las enseñanzas religiosas el dinero que no nos podemos permitir", en una situación que considera "un retroceso".

Señala también como alguna de las primeras medidas una reforma electoral para que todos los votos "valgan lo mismo" y "abrir la vía" a las minorías.

En otro plano, Juan Manuel Fajardo califica de "tremendamente satisfactoria" la experiencia de los primeros meses de Alternativa Galega de Esquerda (AGE), en la que ha constatado que la coalición "supera a cualquiera de las organizaciones que la componen". Por eso augura que "AGE llegó aquí para quedarse" y responder a la responsabilidad de "sacar adelante un proyecto en el que confiaron 200.000 personas para superar la decadencia en que ha caído la actividad política en Galicia".

Insiste en que AGE "tiene mucho futuro" y que "no necesita inventar nada", porque hay muchos colectivos que quieren intervenir en política y "saben de sobra lo que es necesario para este país".

Concluye que Alternativa Galega de Esquerda "es uno de los grandes proyectos nacidos en este país en los últimos años. Quizás el único".

(Agencia EFE)

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