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Miércoles, 29/07/15 - 02:46 h

Mitad de viaje

Sábado, 29 de diciembre del 2012 - 00:34

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El presidente Rajoy hizo ayer balance de su primer año de mandato, con la dificultad evidente de encontrarse a mitad de una singladura que solo tendrá sentido y justificación si el navío, España, llega finalmente a buen puerto en plazo razonable, algo que no está todavía asegurado a juicio de quienes nos observan y de los atribulados y escépticos españoles. Rajoy, apuntalado sobre la ya demasiado gastada herencia recibida, ha justificado todas sus impopulares reformas -que han contradicho integralmente su programa electoral- con el argumento poco objetable de que había que evitar a toda costa la quiebra de España. Pues bien: una vez efectuados los dolorosísimos recortes, que no cesarán durante 2013, la valoración que merezca la tarea ejecutada dependerá de que se cumplan o no las previsiones para el año próximo, sobre el que el Gobierno anuncia que será un año «muy duro», aunque con el lenitivo de que en sus postrimerías comenzaremos a ver el final del túnel. La inmensa mayoría de españoles firmaríamos esta expectativa, cuando estamos a punto de entrar en el sexto año de la crisis global. Se ha visto asimismo a un Rajoy más conciliador y dialogante, deseoso de acuerdos y consensos, poco después de que Moncloa anunciara este cambio de tono, desde la rigidez a la apertura. Ciertamente, si de verdad se produce esta mudanza en el rostro del Gobierno, se mitigarían algunas tensiones sociales actuales, generadas por la crudeza de la situación -el presidente no ha querido o no ha podido desmentir que vayamos a llegar a los seis millones de parados- y por la dureza implacable del Ejecutivo al aplicar las medidas quirúrgicas. Sería bueno que los partidos políticos se reconciliaran por este medio con una sociedad que muestra gran desafección hacia la política institucional. La intervención de ayer, horas después de que tomara posesión el Gobierno catalán de Artur Mas, ha sido explícita y rotunda en relación a este asunto, supliendo así cierto absentismo regio en el mensaje de Nochebuena: Rajoy se ha mostrado dispuesto a mantener la mano tendida hacia Mas y a facilitar todos los diálogos posibles, aunque siempre en el marco constitucional, al que el presidente del Gobierno debe y promete exquisita lealtad. Firmeza y flexibilidad no son en este sentido incompatibles y resulta encomiable que Rajoy se muestre dispuesto a ejercerlas.

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