La teoría política de «messieurs de Port-Royal» es tan sencilla como su teoría estética para la pintura o la escritura, gira igualmente sobre el juicio de la verdad y de lo verdadero, y podría resumirse, por lo que a la teoría política se refiere, en lo que llamaríamos «la parábola de la carroza del duque» de Pascal.
El sabio cabreado. Recuerdo que con este sintagma irónico despachaba un reputado crítico y profesor universitario el título de su reseña de Advenimientos (2006), la anterior entrega de los diarios -en sentido estricto, reunión de notas- de José Jiménez Lozano.