11/12/2009 12:50 Leer artículo completo en
El País
Como la autora del best-seller, Muriel Barbery, vive en Japón, la veinteañera Mona Achache sintió una libertad inaudita: la adaptación de la novela francesa La elegancia del erizo se convertiría en su primer largometraje sin sentir en el cogote la respiración de la autora. Un hecho extraño en los tiempos que corren, de intervensionismo salvaje, que permitió a la cineasta amoldar a su gusto el insólito encuentro en un edificio burgués de uno de los barrios más burgueses de la capital mundial de la burguesía, París.