Tres de los grandes bancos que participaron en las pruebas de estrés del Gobierno de EEUU, cuyos resultados se hicieron públicos el pasado viernes, anunciaron hoy su intención de ampliar capital con el objetivo de captar los fondos necesarios para devolver las ayudas públicas recibidas en el marco del programa de alivio de activos problemáticos (TARP).