17/09/2010 02:17 Leer artículo completo en
La Razón digital
Le impuso las manos sobre la cabeza y oró por él en alemán. Después lo bendijo y le deseó en inglés: «buena suerte, que Dios te bendiga». A continuación le dio la mano a su padre, Kevin, de 35 años, y a su madre, Tammi, de 34, y bendijo también a la otra hija del matrimonio, Rebecca, de 11 años. «Yo rompí a llorar», explica la joven madre a LA RAZÓN. «El Papa nos pilló por sorpresa.