ESPECIAL RESULTADOS ELECCIONES 26j Pinche aquí y vea los datos del escrutinio

El último Ángelus de Benedicto XVI

MADRID, 25 (EUROPA PRESS)

La impactante noticia de la renuncia del Papa Benedicto XVI, no ha dejado indiferente a propios y extraños. El estupor con el que ha trascendido la información, no es nueva en la historia.

San Clemente I ya lo hizo en el primer siglo de la historia. Celestino V en 1294 hacía lo propio por no sentirse adecuado para el cargo, a pesar de un largo cónclave, que duró tres años. Y en 1415 Gregorio XII. Desde entonces no se había producido ninguna renuncia.

El Papa Benedicto XVI dio ayer su último Ángelus, en el que anunció que se dedicará "a la oración y a la meditación" tras su histórica renuncia, aunque precisó con voz entrecortada que eso no significa que abandonará a la Iglesia.

"Dios me pidió dedicarme a la oración y a la meditación", dijo ante decenas de miles de fieles congregados en la plaza de San Pedro para su último rezo dominical como Pontífice.

"En este momento de mi vida siento que la palabra de Dios está dirigida a mí. El Señor me llama a 'subir a la montaña', a dedicarme aún más a la oración y a la meditación", proclamó emocionado ante unas 100.000 personas que le interrumpieron en varias ocasiones con aplausos y gritos de "gracias, gracias".

"Pero eso no significa que abandonaré a la Iglesia", recalcó.

El Papa, que abandonará el pontificado el 28 de febrero, un gesto inédito en la historia reciente de la Iglesia, recibió el cariño de la muchedumbre congregada en la explanada, expresado en pancartas y banderas, como una que rezaba en italiano: "Querido Papa, nos vas a hacer falta".

El Ángelus fue pronunciado desde la ventana de su estudio privado en el palacio apostólico.

La presencia de latinoamericanos, con banderas de sus países, entre ellas Chile y México, destacó en la enorme explanada.

Como suele ser costumbre, Benedicto XVI se dirigió en varios idiomas a los peregrinos, entre ellos en español y concluyó con un sentido: "Estaremos siempre cerca".

Para muchos de los asistentes, la decisión de Benedicto XVI marcará la historia de la milenaria institución con 1.200 millones de católicos.