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Sábado, 05/09/15 - 12:16 h

Papa

Legado papal

Lunes, 25 de febrero del 2013 - 04:42

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Benedicto XVI no podía celebrar el Ángelus de ayer sin convertirlo en el acto de despedida que esperaban las decenas de miles de fieles que se congregaron en el Vaticano. El momento de la plegaria era el idóneo para que el Papa reiterara su intención de dedicarse «a la oración y a la meditación». Aunque, en una muestra del papel espiritual que le asigna la fe católica, no desperdició la ocasión para puntualizar que era Dios quien le había señalado su nuevo quehacer. Un modo de sacralizar su destino para desmentir que responda a un acto caprichoso de voluntad. Pero junto a ello Benedicto XVI deslizó una frase que puede dar lugar a muy diversas interpretaciones cuando dijo que «eso no significa que abandonaré a la Iglesia». Sin duda con esas palabras quiso atenuar la desazón de aquellos que asistieron al Ángelus para mostrarle su pesar por la renuncia al Papado. Pero también muestra su disposición a colaborar con quienes asuman el cometido de gobernar la Iglesia católica como una tímida invitación a que se cuente con él.

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