23/01/2010 00:50 Leer artículo completo en
El País
Uno de los libros clásicos de Michel Foucault, Vigilar y castigar (1975), empieza de forma muy descriptiva. Para estudiar la historia de los suplicios, nada mejor que contar la ejecución del regicida Damiens en 1757. Conducido al cadalso en un carro, se le abrieron las tetillas, los brazos y los muslos para verterle dentro de la heridas plomo derretido, aceite hirviendo y azufre.