Filósofos somos todos, lo queramos o no. Cuando discutimos si el sueldo de Cristiano Ronaldo es justo echamos manos de los argumentos de John Rawls, aún sin haberlo leído; al opinar sobre las relaciones sexuales informales palpita Kant; si nos quejamos por los muchos impuestos que pagamos nos convertimos en discípulos de Nozick. No es que Michael J.