5/08/2010 00:48 Leer artículo completo en
La Razón digital
BARCELONA- Desde las «Fábulas», de Esopo, a Apuleyo, que convirtió a su héroe, Lucio, en un asno, en sus «Metamorfosis», la literatura no ha podido resistirse a la tentación de humanizar a los animales. En el siglo XVII, Jean de la Fontaine perfeccionó la fábula moralizante hasta el insulto, con sapos y serpientes traicioneros, hipócritas y borrachos.