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viernes, 29/08/14 - 16: 47 h

investigación médica

Los accidentes que sufren las personas mayores de 65 años generan un gasto sanitario de más de 420 millones de euros

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martes, 04/12/12 - 14:47

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Cada día se producen más de 820 accidentes que requieren asistencia médica, cifra que va en aumento por el envejecimiento poblacional
Los accidentes que sufren las personas mayores de 65 años generan un gasto sanitario de más de 420 millones de euros

Cada día se producen más de 820 accidentes que requieren asistencia médica, cifra que va en aumento por el envejecimiento poblacional

MADRID, 4 (EUROPA PRESS)

Los accidentes que suelen sufrir las personas mayores de 65 años generan un gasto sanitario de unos 423,8 millones de euros, lo que supone un promedio de 1.431 euros por accidente. De este importe, el 90 por ciento se corresponde con los costes directos de la asistencia sanitaria y rehabilitación, y el 10 por ciento de ausencias y permisos laborales, contratos de cuidadores y transportes.

Así se desprende del 'Estudio de evaluación económica de la accesibilidad de las personas mayores en España' elaborado por la Fundación Mapfre, con la colaboración del IMSERSO, la Dirección General del Mayor de la Comunidad de Madrid y la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología.

El objetivo de esta investigación, según ha comentado el director general del Instituto de Prevención, Salud y Medio Ambiente de Fundación Mapfre, Antonio Guzmán, ha sido determinar el coste económico de los accidentes que requieren asistencia sanitaria en los mayores de 65 años, conocer las características socio demográficas de este colectivo y analizar las consecuencias clínicas de dichos accidentes.

Para ello, se han entrevistado telefónicamente a 1.002 personas con una media de 77,4 años. De todos ellos, un 22 por ciento vivían solos en sus hogares y el 8,7 por ciento disponía de un cuidador a tiempo completo. Además, el 54,4 por ciento padecía una o dos enfermedades crónicas, el 27,3 por ciento no tenía ninguna patología y el 11,8 por ciento sufría tres enfermedades. Un hecho que provoca que las personas que tienen más patologías sean más propensas a sufrir estos accidentes debido a la limitación física y sensorial que la propia patología le produce.

De esta forma, los investigadores han comprobado que de los 300.000 accidentes sufridos por las personas mayores con asistencia sanitaria, el 83,4 por ciento son caídas que tienen importantes consecuencias y que, además, el 61 por ciento de los accidentados son mujeres, siendo el grupo de mayor riesgo el de 81 a 85 años. No obstante, los tropiezos son más propios de las mujeres y las caídas por desmayos o lipotimias de los hombres.

LAS HERIDAS SON LAS PRINCIPALES CONSECUENCIAS DE LAS CAÍDAS

En este sentido, el director del estudio, Alfredo del Campo, ha informado de que las principales consecuencias de estos accidentes son las heridas aunque, según ha matizado, no son estas las que más coste generan. Así, ha avisado de que las fracturas de cadera son las que más gasto sanitario suponen (149.907.720 euros), seguidas de las fracturas de fémur (65.695.155 euros) y de las fracturas de tibia y peroné (46.866.925 euros).

Además, el informe ha destacado también que el 78 por ciento de los accidentados ha necesitado pruebas diagnósticas --resonancias y analíticas-- y que el 63 por ciento ha requerido tratamiento farmacológico. De hecho, de cada diez personas, siete acudió a un hospital, uno de cada cuatro mayores quedó hospitalizado y dos de cada diez precisaron intervención quirúrgica.

Respecto a los costes indirectos, el experto ha destacado que son bastante inferiores ya que se ha tenido en cuenta que las personas mayores de 65 años están ya jubiladas, aunque ha advertido de que si cambia la Ley y se fija la edad de jubilación a los 67 años aumentarán también estos costes debido a las bajas laborales que conllevan estos accidentes.

En este sentido, el informe ha mostrado que el 35,1 por ciento de los accidentes de las personas que han participado en la muestra necesitaron una ambulancia o un taxi, lo que supone un coste medio de 50 euros por desplazamiento, considerando que sólo un 10 por ciento de los transportes se corresponden con ambulancias medicalizadas.

Asimismo, los investigadores han estimado que estos accidentes también suponen un gasto de unos tres millones en ausencias laborales, de casi 22 millones de euros en contratación de personal de ayuda y de casi un millón y medio en otros gastos derivados del accidente tales como muletas, ortopedias o collarines.

PREVENIR LOS ACCIDENTES AHORRA GASTOS SANITARIOS

Por todos estos motivos los investigadores han llamado la atención sobre la necesidad de llevar a cabo medidas preventivas para evitar que se produzcan estos accidentes ya que, según se ha puesto de manifiesto en el informe, si se previenen el 10 por ciento, se ahorrarían unos 42 millones de euros anuales.

"La prevención es más eficiente que el tratamiento porque nos permite redistribuir los recursos hacia otras áreas sanitarias. Por ello, abogamos por la formación y la sensibilización en el cuidado de los mayores y por la creación de redes de apoyo que consigan disminuir los factores de riesgo", ha argumentado Del Campo.

En este sentido, el catedrático emérito de la facultad de Medicina de la Universidad tanto a las personas mayores, a sus familias y a sus cuidadores que adecuen sus hogares para facilitar la movilidad de este colectivo y evitar así que se produzcan situaciones de riesgo.

Por ejemplo, es importante que el propio mayor calcule con holgura los tiempos y no vaya con prisa por la calle; que elija el recorrido que va a realizar teniendo en cuenta la iluminación, la anchura de las aceras o el volumen de tráfico; que utilice calzado cómodo y seguro; que ajuste los horarios de salida a la calle a la toma de medicamentos que produzcan somnolencia o visitas periódicas al baño; que evite la carga excesiva; que no olvide ninguno de sus "soportes de ayuda" como gafas, audífonos o bastones; y que intente salir acompañado o lleve una tarjeta indentificativa señalando si padece algún tipo de enfermedad y la persona a la que se debe avisar en caso de necesidad.

(EuropaPress)

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