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Viernes, 28/08/15 - 07:17 h

Reproducción

Sexo alienígena

Sergio L. Palacios

Viernes, 11 de enero del 2013 - 05:43

Lee el artículo completo en: Física en la ciencia ficción

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Uno de los trucos publicitarios más empleados durante la década de los años 1950 en las producciones cinematográficas de bajo presupuesto de la ciencia ficción consistía en representar en las carátulas a libidinosos seres alienígenas, siempre ansiosos de sexo con hermosas hembras humanas. Luego, cuando uno veía la película, de aquello ni rastro por ninguna parte.A lo largo de la historia del cine y la literatura de ciencia ficción se ha representado a todo tipo de criaturas extraterrestres bajo las más diversas apariencias físicas, morfología corporal, comportamiento. Pero, sin duda, la característica menos tratada quizá haya sido la sexualidad, aunque evidentemente podemos encontrar excepciones.Uno de estos casos excepcionales, relativamente reciente, corresponde a la trilogía Especie mortal (Species, 1995), en la que se aborda el tema de la unión de ADN alienígena y humano. La criatura así generada en el laboratorio, Sil, se desarrolla a enorme velocidad en comparación con los humanos puros y su máximo afán consiste en buscar humanos machos con los que copular para, a continuación, matarlos. El motivo de este comportamiento nunca se pone de manifiesto.Obviamente, hoy sabemos que las leyes de la biología permiten saber que el sexo con alienígenas no puede dar lugar a descendencia alguna, ya que las estructuras genéticas serían muy diferentes. Tanto o más que entre nosotros y un caballo, un ornitorrinco o una mofeta. Sí, ya sé que hay mucho degenerado, pero ahora no es el caso…En la reproducción sexual, las células reproductivas de los organismos progenitores se encuentran y se funden, lo que da lugar a una descendencia que presenta ligeras diferencias con respecto a aquellos. Esto no sucede igual en otras estrategias de reproducción, como la división del cuerpo de los padres o el empleo de esporas, brotes, etc., en las que los descendientes son genéticamente idénticos. Un cambio ambiental profundo podría acabar con toda la especie, ya fuera terrícola o extraterrestre, pues la diversidad genética favorece a unos individuos frente a otros a la hora de adaptarse a circunstancias excepcionales. En caso de ser ovíparos, puede que ni siquiera necesitasen ser fertilizados los huevos. ¿Acaso no somos capaces de hacerlo con los de las estrellas de mar, sin más que tratarlos con un suave ácido orgánico; o con los de algunas ranas si los pinchamos con una aguja fina de vidrio impregnada en linfa?¿Habrá sexo masculino y femenino en los seres de otros mundos? Es más, ¿podrían incluso no tener sexo alguno? En el primer caso, ¿cómo distinguirlos? Muchos animales de nuestro planeta son hermafroditas, es decir, poseen cuerpos dotados de órganos reproductores tanto masculinos como femeninos (lombrices de tierra, caracoles, percebes, etc.); otros presentan más de dos sexos y el paramecium aurelia alcanza hasta los ocho. ¿Poseen los alienígenas diferenciación sexual? ¿Tienen testículos los machos y grandes pechos las hembras? ¿Utilizan atributos como plumajes llamativos o cornamentas ostentosas? ¿Recordáis los tribbles de Star Trek, esas curiosas criaturas que nacen embarazadas y se reproducen a su antojo?Podríamos llegar a imaginar grandes dificultades para localizar e identificar el sexo opuesto entre los mismos alienígenas. Al fin y al cabo, algo similar ocurre en la Tierra con el gusano de fuego, una criatura que habita en las grietas del fondo del mar Caribe y únicamente se aventura a salir para procrear, haciéndolo justo después de la puesta de sol y guiándose de una luz que emiten en la oscuridad. ¿Podría ser que el tamaño de los grandes ojos almendrados con que se suele representar a los extraterrestres constituyese una explicación de la falta de luz en sus mundos de origen y necesitasen una gran superficie ocular que captase la mayor cantidad de luz posible, a semejanza de los grandes telescopios ópticos? ¿Cómo se guiarían con estos órganos tan pobres a la hora de buscar a su compañero sexual? ¿Utilizarían, quizá, otros órganos distintos? ¿Cuáles y cómo?Algunos vertebrados, como las hienas manchadas presentan diferenciación sexual muy pobre. El clítoris de la hembra está perforado por el canal urogenital y se parece enormemente al pene del macho; además la hembra posee una bolsa testicular bajo el clítoris. Más aún, ciertas especies terrícolas, como algunos insectos, por ejemplo, presentan enormes dificultades para nosotros a la hora de identificar su sexo; tanto que se hace preciso diseccionarlos.Cabría preguntarse, asimismo, por el comportamiento sexual de los alienígenas. Muchos animales de nuestro planeta practican actos tan pintorescos como la violación, el sexo oral, la sodomía y otros. Las vacas suelen montarse entre ellas para indicar a los toros su predisposición para el apareamiento; los carneros sexualmente muy activos copulan tanto con hembras como con otros machos; los bonobos practican el coito con sus propias madres e hijos, al parecer por puro y simple placer o para rebajar tensiones en el grupo.Otros animales, en cambio, realizan pseudocópulas con objetos, como los zánganos, los machos de la avispa y las moscas, que lo hacen con algunas flores cuyas partes se asemejan a las hembras de sus especies. ¿Y si los extraterrestres copulasen normalmente con plantas u otros animales? ¿Qué tal si copulasen para infringir dolor a sus semejantes o para matarlos? ¿Deben ir sexo y amor o reproducción necesariamente unidos o, por el contrario, entrelazarse sexo y muerte, algo que a los humanos puede llegar a resultarnos repulsivo o incluso repugnante e intolerable?En la Tierra existen muchos insectos hembras que devoran al macho durante la cópula. De todos es conocido el caso de la mantis religiosa; algunas luciérnagas proceden de forma similar; el zángano, después de acoplarse con la abeja reina pierde el pene, lo que le produce una hemorragia mortal; por último, la mosca serromyia femorata succiona los órganos internos de su pareja.Otras estrategias empleadas por criaturas que habitan en la Tierra consisten en cambiar de sexo a lo largo de la vida (las ostras suelen hacerlo con frecuencia, tanto mayor cuanto más alta sea la temperatura del agua). ¿Por qué no iban a hacerlo los alienígenas, incluso durante el preciso momento de la cópula, aunque fuese tan sólo por diversión? Podrían existir seres con ovarios u órganos similares pero que contuviesen asimismo espermatozoides aletargados que únicamente se activasen en caso de necesidad. ¿Qué tamaños y formas presentarían estos espermatozoides o los óvulos? ¿Estarían equipados con flagelos, serían aerodinámicos? En nuestro planeta, ciertos seres simples poseen espermatozoides de gran longitud, en comparación con su propio tamaño, hasta seis veces mayores, con lo que deben permanecer enrollados en el interior del cuerpo hasta el momento de la liberación. Por el contrario, en los mamíferos el espermatozoide más grande es el del hámster chino, que alcanza las 250 micras.Un asunto que siempre nos preocupa al sexo masculino humano es el que tiene que ver con el tamaño y la forma del pene. ¿Cómo podría ser el de los extraterrestres? ¿Grande, pequeño, en forma de donut, como un matasuegras desplegable y retráctil, emitiría música, olor, hablaría? ¿Tendría púas, ganchos, bultos, colores llamativos, plumas y volaría, ondulaciones? ¿Sería placentero o doloroso intentar separar a dos alienígenas en pleno coito? Para las serpientes terrestres resultaría devastador, por ejemplo. ¿Y quién no ha escuchado los maullidos lastimeros de los gatos por la noche durante el celo?¿Cuánto tiempo se prolongaría, en caso de haberlo, el coito alienígena? ¿Segundos, horas, días, eones? ¿Vivirían en cópula permanente, extasiados? ¿Se parecerían a las serpientes, que copulan casi durante 24 horas, 8 horas como las martas? ¿O acaso dispondrían de varios penes y vaginas, a semejanza de algunos reptiles, con el fin de usarlos alternativamente durante cópulas sucesivas? ¿Ofrecen presentes a sus parejas, tríos o lo que sea? Los grillos machos suelen aceptar que las hembras les devoren los élitros y la madre de una especie de araña australiana oferta su propio cuerpo como alimento a sus crías, que llegan a devorarla lentamente a lo largo de las primeras semanas tras el alumbramiento.Sea como fuere, tanto si nos parece normal como si nos resulta de lo más extraño, incluso inimaginable, el sexo alienígena ha sido presentado en no pocas novelas de ciencia ficción de las formas más alucinantes e imaginativas. ¿Conoces algunas? Piensa, piensa y comparte…Fuente:Aliens: la ciencia tras la vida extraterrestre. Clifford Pickover. Robinbook. 2009.NOTA: "Este post participa en la XX edición del Carnaval de Biología, que hospeda Multivac42 en su blog Forestalia"

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