Polémica en el Mundial 2010 por la decisión de la FIFA de expulsar a 36 aficionadas holandesas de un estadio por llevar ropa de una marca de cerveza que no es patrocinadora del campeonato.
La superioridad de Holanda ante Dinamarca a
lo largo de todo el partido no encontró premio hasta que un autogol del
conjunto danés abrió el marcador y encarriló un triunfo indiscutible de
los holandeses ante un rival que nunca estuvo cerca de la victoria.