19/08/2010 17:31 Leer artículo completo en
Ecodiario
Miles de campesinos vestidos con túnicas polvorientas y que llevan auriculares por encima de sus pañuelos, revisan el desierto rocoso y casi lunar del norte de Sudán, que vive una verdadera fiebre de oro.Sobre la carretera entre Atbara y Abu Hamed, unos 500 km al norte de Jartúm, miles de buscadores de oro -que parecen "beduinos del espacio"- sondean el suelo, hipnotizados por el sonido de sus detectores de metal.
Un tribunal de Jartum condenó hoy a morir en la horca a cuatro sudaneses y a dos años de cárcel a un quinto por su relación con el asesinato de un responsable de la Agencia Estadounidense de Ayuda Internacional (USAID) y de su chófer, según informó hoy el juez.