21/03/2010 17:30 Leer artículo completo en
Hipersónica
Nadie duda de que con The Piper at the Gates of Dawn, el cuarteto de estudiantes que se hacían llamar Pink Floyd consiguieron cuajar uno de los mejores álbumes debut de la historia, y aunque su despertar mediático ya había comenzado con la publicación de singles como 'Arnold Layne' o 'See Emily Play', la verdadera explosión se produjo con su primer larga duración. A pesar de ello, no todo eran alegrías en el seno de una banda que era adorada e incomprendida a partes iguales.