Bobby Fischer, nacido en Chicago pero formado ajedrecísticamente en el Brooklyn Chess Club del enigmático Carmine Nigro, se sentó por primera vez en uno de los tres tableros de Washington Square, escenario emblemático del ajedrez yankee y mundial, en 1955. Participó en el Torneo Suizo y logró un triunfo por 4'5 a 3'5. Fischer se dejaba ver en los tableros del Village los fines de semana, probándose ante los jugadores callejeros que se ganan la vida apostando con los turistas.