Poca gente en el mundo necesitará tanto tiempo para graduarse en la universidad. Tiene 37 años, pero Jaled el Fakary desea a esta edad retomar sus estudios de ingeniería. Tiene una razón de peso para tan largo paréntesis. Doce días después de la matanza de Abu Salim -una prisión de Trípoli en la que los agentes de Muamar el Gadafi masacraron el 29 de junio de 1996 a 1.200 presos que solo pedían ser juzgados y mejoras en las condiciones del penal-, El Fakary ingresó en esa infausta cárcel.