15/01/2010 14:22 Leer artículo completo en
La Razón digital
Tenemos, a veces, la costumbre de asociar involuntariamente los términos paraíso y lejano, pensando que debemos cruzar océanos, cambiar de continentes o pasar interminables horas de avión para llegar a estos particulares «olimpos» de la naturaleza. Nada más lejos de la realidad cuando el viajero conoce el Valle de Aosta, en el norte de Italia. Esta región alpina, la más pequeña del país, de poco más de 3.264 kilómetros cuadrados, atesora una diversidad increíble.