Tras nueve años de trabajo fijo, la crisis tocó a la puerta de la fábrica de lámparas donde trabajaba, y le hizo replantearse su futuro laboral. Encontró en el paro una oportunidad de abrir su abanico de expectativas, y está deseando que una buena oferta en cualquier país de Europa le dé el empujón. «¿Vértigo? Qué va, para nada; al revés. Tengo amigos que se han ido y les va muy bien, y yo estoy deseando hacerlo».